El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA) alertó este viernes 4 de abril sobre la alta probabilidad de erupciones más fuertes en el Volcán Poás, debido a la actividad registrada en los últimos días.
De acuerdo con los expertos, el volcán ha mantenido una constante emanación de ceniza y gases, lo que podría indicar una mayor acumulación de presión en su interior. Aunque no es posible predecir con exactitud la magnitud o el momento de una nueva erupción, OVSICORI no descarta un evento de gran envergadura.
Ante esta situación, la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) ha declarado alerta naranja en el distrito de Toro Amarillo, en Sarchí, mientras que en los cantones de Poás, Grecia, Naranjo, Río Cuarto y Zarcero se mantiene la alerta verde como medida de prevención.
Las autoridades recomiendan a la población cercana mantenerse informada a través de los canales oficiales y seguir las indicaciones de seguridad en caso de una erupción de mayor intensidad.
Para más información sobre la actividad del Volcán Poás, se puede consultar el sitio web del OVSICORI-UNA.
Dicha actividad ocurre luego de 3 meses de manifestación de señales precursoras, las cuales fueron registradas, identificadas y comunicadas regularmente al público e instituciones pertinentes por el Ovsicori-UNA. La reactivación inició con una pequeña deformación cortical, señales sísmicas y cambios en la composición y flujo de gases, la cual se manifestó por primera vez por la actividad eruptiva del 5 de enero pasado.
Sin embargo, desde el 26 de marzo, el volcán Poás está en erupción permanente. La emisión de ceniza es continua y la desgasificación es alta. Además, las explosiones de gas y cenizas son frecuentes y las rocas alcanzan el borde del cráter. No obstante, la afectación es alta dentro del Parque Nacional y la dispersión de los gases, así como de ceniza es en general hacia el oeste y suroeste del volcán, aunque también otras zonas podrían verse afectadas.
Geoffroy Avard explicó que la acumulación de ceniza en la parte alta del volcán podría generar condiciones favorables para la generación de lahares, en caso de aguaceros fuertes tal y como ocurrió el 3 de abril.
El vulcanólogo destacó que un volcán activo, dormido o despierto es capaz de producir erupciones, explosiones hidrotermales y deslizamientos de manera imprevisible, es decir, sin señales precursoras que se puedan apreciar en forma temprana con suficiente antelación. “Desde entonces se observó un incremento gradual lento de la actividad volcánica generando con el tiempo más certeza sobre el origen magmático de estos cambios”, agregó el vulcanólogo.
Cabe destacar que, del 6 de enero de 2025 a la fecha, publicaron 16 comunicados sobre la actividad del Poás. El 7 de marzo, el Ovsicori-UNA, tras detectar un aumento de la sismicidad y la deformación del volcán, subió el nivel de actividad volcánica a un grado superior (3 sobre una escala de 4).
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