Laura Fernández gana la presidencia y su partido liderará la Asamblea Legislativa

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Costa Rica definió su nuevo panorama político tras las elecciones nacionales celebradas el 1 de febrero de 2026, con una participación cercana al 69 % del padrón electoral, según datos oficiales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Estos valores permanecen sujetos a la declaratoria oficial definitiva conforme concluya el escrutinio total.

Con el escrutinio avanzado, la candidata Laura Fernández Delgado, del partido Pueblo Soberano (PPSO), obtuvo alrededor del 48 % de los votos válidos, superando el umbral constitucional requerido para ganar en primera ronda. De esta forma, no será necesaria una segunda vuelta presidencial.

En segundo lugar se ubicó Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional (PLN), con aproximadamente un 33 % de respaldo. El resto de candidaturas registró porcentajes considerablemente menores, sin incidencia en la definición final del resultado.

Los comicios también renovaron las 57 curules de la Asamblea Legislativa de Costa Rica. Los resultados preliminares muestran que Pueblo Soberano alcanzaría la mayor fracción legislativa, con una cifra cercana a la mayoría simple. El PLN se posicionaría como la segunda fuerza parlamentaria, seguido por el Frente Amplio, que mantendría representación, aunque con menor peso relativo.

La participación ciudadana en estos comicios se situó alrededor del 69 % del padrón electoral, de acuerdo con datos preliminares del Tribunal Supremo de Elecciones. Esto implica un abstencionismo cercano al 31 %, una cifra que, aunque menor que en algunos procesos recientes, sigue reflejando que casi un tercio del electorado no acudió a las urnas.

Otras agrupaciones políticas obtendrían una presencia reducida, lo que configura un Congreso con predominio claro del partido oficialista, pero sin una mayoría calificada que le permita impulsar reformas constitucionales sin negociación.

El nivel de participación refleja una movilización superior a la observada en procesos anteriores, en un contexto marcado por debates sobre economía, seguridad ciudadana y confianza en las instituciones públicas.

El TSE indicó que el proceso transcurrió con normalidad logística y bajo los estándares habituales de fiscalización electoral. Los resultados se mantienen sujetos a las declaratorias oficiales definitivas, conforme avanza el conteo total de actas y eventuales revisiones.