El polémico periodista de Radio Zurquí denunció públicamente este lunes que ha sido objeto de amenazas directas por parte de seguidores del presidente Rodrigo Chaves, e incluso afirmó que circula una recompensa para quien facilite información sobre su ubicación. Estas prácticas, asociadas históricamente a gobiernos de corte totalitario en el continente, resultan especialmente alarmantes en un país que se ha jactado de su tradición democrática.
Según el comunicador, la intimidación y la autocensura forzada se han convertido en herramientas recurrentes contra voces críticas. Esto ocurre en un contexto en el que, en reiteradas ocasiones, el mandatario ha convocado a la “participación ciudadana” utilizando discursos cargados de demagogia y confrontación política, una dinámica que podría profundizar la polarización social de cara a las próximas elecciones.
Fuente del vídeo: https://www.facebook.com/reel/25464780126520190
El presidente Chaves acumula ya más de un centenar de denuncias que deberán dilucidarse en sede judicial una vez concluya su mandato. Paralelamente, continúa promoviendo símbolos y narrativas populistas —como la figura del “Jaguar”— que han servido para cohesionar a su base ideológica y reforzar un mensaje político de fuerte carga emocional.
El periodista advierte además que una parte importante de los seguidores del mandatario ha optado por ignorar los múltiples cuestionamientos sobre transparencia y presuntas irregularidades. A ello se suma que el proyecto político oficialista hunde sus raíces en estructuras asociadas a figuras investigadas por falsificación de identidad en México y con presuntos vínculos con el narcotráfico de ese país.
También persisten dudas sobre el financiamiento de la campaña que llevó a Chaves a la presidencia, señalándose paralelismos con el esquema de apoyo político articulado por el PAC a través de Coalición Costa Rica durante las administraciones de Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado, periodos que igualmente estuvieron marcados por prácticas calificadas como autoritarias por diversos sectores.
Costa Rica atraviesa ya tres de los años más violentos de su historia reciente, sin que se observe una respuesta efectiva del Ejecutivo ni del Ministerio de Seguridad dirigido por Mario Zamora. Las acciones anunciadas —incluyendo movimientos en la academia de guardacostas— no han generado mejoras reales y coinciden con un deterioro sostenido en los indicadores de seguridad.
La denuncia del periodista evidencia la creciente manipulación y hostigamiento hacia la prensa crítica por parte de grupos de corte autoritario que promueven ideologías de concentración de poder, bloquean el debate público y buscan silenciar a quienes exigen transparencia. Ejemplos de ello incluyen la opacidad en contratos de la industria farmacéutica durante el gobierno de Carlos Alvarado y la falta de claridad respecto a advertencias sobre efectos secundarios de inoculaciones en mujeres embarazadas.
La presencia activa de actores con tendencias autoritarias en el escenario electoral constituye una amenaza real para la salud democrática del país.

