Argentina. El Senado se alista para debatir un proyecto de ley que modificaría la Carta Orgánica del Banco Central y otro que propone un recorte a los subsidios en las denominadas “zonas frías”. La sesión ha sido convocada en medio de tensiones, especialmente en torno al segundo articulado, que según fuentes libertarias y de la oposición, está “atado con alambres”, generando incertidumbre sobre la consecución del quorum necesario para iniciar y mantener el encuentro.
La reforma a la ley del Banco Central, que ya fue aprobada por la Cámara de Diputados, busca prohibir explícitamente el financiamiento directo o indirecto del Tesoro por parte de la entidad, eliminando así los adelantos transitorios y la compra directa de títulos públicos. La iniciativa también pretende retrotraer los cambios realizados en 2012, que ampliaron los objetivos del Banco Central para incluir la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico. De aprobarse, el único fin de la entidad sería preservar el valor de la moneda, y se prohibiría la transferencia de ganancias contables o por diferencia de cambio al Tesoro.

Un punto de discusión clave en la modificación de la ley del Banco Central es el mecanismo para remover al presidente y a los miembros del directorio. La versión aprobada por Diputados establecía la necesidad de una “causal grave” y la aprobación con mayoría de dos tercios en ambas Cámaras (Senado y Diputados). Sin embargo, en el Senado se ha planteado la posibilidad de eliminar la exigencia de dos tercios en ambas Cámaras, dejando la mayoría absoluta solo en la Cámara alta, lo que haría que la iniciativa regresara a Diputados para una segunda revisión. Otro aspecto a reformular es la vigencia de los pliegos de las autoridades del Central, proponiendo que cada pliego tenga vigencia de un período legislativo, similar a lo que ocurre con los nombramientos para la Corte Suprema.
En cuanto a los subsidios en zonas frías, el proyecto busca retrotraer la ampliación de beneficios que se realizó durante la gestión del cristinismo, manteniendo las ayudas solo para cuestiones sociales y de ingresos, como en el caso de familias que no sobrepasen las tres canastas básicas. Los beneficios se sostendrían para las zonas originales como la Patagonia, Malargüe y la Puna, pero con un sistema distinto: el subsidio se aplicaría sobre la generación de gas y no sobre la distribución. Esta modificación genera incertidumbre sobre su impacto en el próximo invierno, en un contexto de campaña electoral.


Fuente: Infobae
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