Argentina | Christian von Wernich, excapellán de la Policía Bonaerense que cumple una condena a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad, ha solicitado un permiso especial para encontrarse con el papa León XIV. La petición se realizó esta semana a través de una carta dirigida a Monseñor Ariel Torrado Mosconi, obispo de 9 de Julio, con el fin de asistir a la visita del pontífice a la cárcel de Villa Devoto.
Von Wernich, de 89 años y quien lleva 23 años privado de libertad, fue condenado en 2007 por siete homicidios, 31 casos de torturas y 42 privaciones ilegales de la libertad. Los delitos fueron cometidos durante la última dictadura militar en Argentina, específicamente en seis Centros Clandestinos de Detención y Tortura, incluyendo Arana, la Brigada de Investigaciones y la Comisaría Quinta de La Plata, así como “Puesto Vasco”, el “Pozo de Quilmes” y el COT 1 de Martínez.

En su misiva, difundida en las redes sociales del Foro Argentino de Defensa, von Wernich argumenta que el encuentro con el Papa representaría un “bálsamo de misericordia y paz espiritual” en la etapa final de su vida y ministerio sacerdotal. Afirma que su avanzada edad y su condición de discapacidad motriz, sumadas a los años de encierro, justifican su solicitud. Propone un traslado interno y temporario desde la Unidad 34 del Servicio Penitenciario Federal, donde se encuentra actualmente, hasta Villa Devoto, destacando la factibilidad logística al pertenecer ambas dependencias al mismo sistema.
Durante el juicio que llevó a su condena, realizado entre julio y octubre de 2007, más de un centenar de testigos detallaron el papel de von Wernich. Se estableció que el sacerdote visitaba los centros clandestinos de detención y participaba en las torturas e interrogatorios de los detenidos desaparecidos. Se le acusó de intentar obtener información con falsas promesas y de coautoría en el asesinato de siete estudiantes de La Plata, conocido como el caso del “grupo de los siete”.

Uno de los testimonios clave fue el de Luis Velasco, quien fue secuestrado junto a los siete jóvenes y relató cómo von Wernich presenció las torturas e intentó convencerlos de colaborar con las fuerzas represivas a cambio de salvar sus vidas. Velasco también testificó que el sacerdote se contactó con los familiares de los jóvenes, solicitándoles dinero con la promesa de ayudarlos a salir del país, pero finalmente los siete fueron ejecutados.
Otro testimonio relevante fue el del policía Julio Alberto Emmed, quien implicó a von Wernich en tres asesinatos. Emmed describió cómo el sacerdote justificó los hechos como un “acto patriótico” y necesario “para bien del país”.
Numerosos sobrevivientes lo identificaron en las salas de tortura. Luis Velasco relató que, al preguntarle al sacerdote qué sentía al presenciar la tortura, von Wernich respondió: “Nada, no se siente nada”. También se le atribuye haber dicho a los detenidos: “Ustedes tienen que pagar por los daños hechos a la patria con tormentos y muerte”.

Rubén Schell, otro testigo, identificó a von Wernich como quien lo interrogó y torturó psicológicamente durante 102 días en el centro clandestino “Pozo de Quilmes”. El fallecido periodista Jacobo Timerman también lo reconoció como el capellán que, en una sesión de tortura, sugirió al entonces jefe de la policía bonaerense, Ramón Camps, que “habría que matarlos a todos” refiriéndose a la condición de judío de Timerman. Von Wernich, por su parte, negó su presencia en los hechos y, al intentar exculpar a Camps, hizo comentarios despectivos sobre las víctimas.

Fuente: Infobae
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