Estados Unidos | Una potente tormenta de lento desplazamiento ha generado condiciones peligrosas en la costa noreste del país, provocando al menos un deceso, cortes de energía e inundaciones generalizadas. Un empleado de la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York falleció tras ser golpeado por un árbol caído en Brooklyn. Equipos de emergencia han trabajado para restablecer el suministro eléctrico que afectó a cerca de 100.000 usuarios en la región debido a la caída de árboles.
Decenas de millones de personas se encuentran en la trayectoria de la tormenta, con pronósticos de inundaciones significativas en áreas costeras. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ha activado centros de coordinación de respuesta y preparado equipos en Nueva Inglaterra para afrontar posibles cortes de energía a gran escala. Bob Oravec, jefe de pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional en College Park, Maryland, advirtió sobre la persistencia de fuertes vientos, mareas altas y lluvias intensas en los próximos días.

Las mareas más altas se esperan entre la noche del sábado y el domingo al norte de Atlantic City, Nueva Jersey, lo que podría anegar carreteras en comunidades costeras y de la bahía. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, alertó sobre el peligro de adentrarse en el agua. En Nueva Jersey y Nueva York, se observaron personas recorriendo calles inundadas en kayak, mientras que otros intentaron surfear las olas inusualmente altas. Equipos de emergencia en Sea Bright, Nueva Jersey, rescataron a una mujer y su perro de un vehículo atrapado por las inundaciones.
Las crecidas han afectado negocios, como el puerto deportivo de Kenny Formica en Surf City, Nueva Jersey, donde el agua ingresó al edificio, una situación que Formica comparó con el huracán Sandy en 2012. La tormenta también causó la desaparición de botes y motos acuáticas, con un cliente reportando el desprendimiento de su bote de 7,6 metros debido al viento. Más al sur, en Norfolk, Virginia, Ellie Hodge presenció vehículos atascados en calles inundadas, calificando la situación de “bastante grave”.

La tormenta ha alterado numerosos planes, resultando en la cancelación de cientos de vuelos en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston y en destinos turísticos como Martha’s Vineyard y Nantucket, Massachusetts. En Carolina del Norte, el cierre de una carretera en la isla Hatteras debido a las inundaciones interrumpió una boda, dejando a la mayoría de los invitados varados. Sin embargo, un campamento local y un DJ voluntario ofrecieron alternativas para la celebración. El Departamento de Transporte de Carolina del Norte planea establecer un servicio de ferry de emergencia para reconectar la isla. El gobernador Josh Stein aseguró que los servicios de emergencia están trabajando para mantener a salvo a los habitantes de Hatteras y reconectarlos lo antes posible.
Oravec señaló que, aunque las tormentas invernales no son inusuales en Nueva Inglaterra, esta podría ser “un gran temporal un poco antes de lo habitual”. El lento desplazamiento de la tormenta podría acentuar la erosión costera. Hochul destacó que las inundaciones costeras representan la principal amenaza, además de vientos intensos y olas de hasta 6 metros. En Long Island, Stephanie Sherman, propietaria de un ferry, suspendió las operaciones entre Patchogue y Fire Island, aunque afirmó que es una situación que “ya hemos experimentado antes”.


Fuente: Infobae
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