Argentina | La economía del país ha mostrado un crecimiento del Producto Interno Bruto del 2,2% en el primer semestre del año y una reducción de la inflación a 33,5%, sin embargo, el costo social de las políticas aplicadas por el gobierno ha generado preocupación. Un tercio de la población vive en la pobreza, el desempleo ronda el 8% y los ingresos reales de la población están rezagados respecto a la inflación.
El presidente Javier Milei ha defendido el crecimiento económico y ha desestimado las preocupaciones sobre una posible recesión técnica, así como las críticas por el aumento de las deudas impagas, argumentando que es un resultado natural de la expansión del crédito privado. No obstante, ha reconocido que la creación de empleo se está dando principalmente en el sector informal, lo que se ha traducido en una contracción del empleo formal.

Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), con datos hasta junio, 31.342 empresas han cerrado desde diciembre de 2023, lo que representa aproximadamente el 6% del total. Esta estimación se basa en información de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, ya que no existe una cifra oficial sobre la apertura y cierre de empresas.
El cierre de empresas ha afectado principalmente a las pequeñas y medianas compañías. Alejandro Marchizotti, propietario de una hamburguesería, relató su experiencia de tener que cerrar su negocio debido a la disminución del consumo y el aumento de los costos de servicios básicos y alquileres. Marchizotti, de 63 años, ahora se dedica a conducir en una aplicación de transporte debido a la dificultad de encontrar un empleo formal.
Hernán Letcher, director del CEPA, atribuye el cierre de empresas a una combinación de factores como la caída del consumo, la disminución de los salarios reales, el aumento de las tarifas básicas y el masivo ingreso de importaciones. Según Letcher, la industria manufacturera ha sido la más afectada en términos de pérdida de puestos de trabajo, lo que ha generado quejas por parte de las fábricas locales que luchan por competir con productos extranjeros más baratos.

La Unión Industrial Argentina (UIA) ha advertido que, a pesar de los avances macroeconómicos, el sector industrial atraviesa una situación crítica con alta presión fiscal y dificultades de financiación, y que la transición hacia un nuevo esquema económico no es homogénea ni inmediata.
El economista Miguel Boggiano, fundador de CDI Capital, considera “engañoso” el número de empresas cerradas, argumentando que la mayoría son pequeños negocios con uno o dos empleados y que el país experimenta un cambio estructural hacia industrias orientadas a la exportación. Boggiano sostiene que las empresas que han cerrado solían financiarse con emisión monetaria en gobiernos anteriores, un modelo que ya no es viable.
Por otro lado, Guido Zack, director del área económica de Fundar, critica la forma en que se está abriendo la economía, argumentando que se favorece a las empresas extranjeras con menos impuestos, lo que representa una “sentencia de muerte” para muchas empresas nacionales. Zack también menciona que la apreciación del tipo de cambio y el aumento de los costos logísticos y de financiamiento han acelerado el cierre de empresas.

Los sectores de la minería, la energía y la agricultura están impulsando el crecimiento económico del país, generando un récord histórico de divisas. El gobierno de Milei ha defendido esta transición hacia sectores exportadores, incentivando grandes inversiones en proyectos vinculados al gas, petróleo, litio y minerales críticos. Expertos señalan que el gobierno está más preocupado por la estabilidad macroeconómica y la acumulación de dólares que por el impacto en el empleo formal.




Fuente: BBC Mundo
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