Costa Rica | Un plan nacional ha sido puesto en marcha para contrarrestar los efectos del fenómeno de El Niño, el cual podría reducir hasta un 45% la producción de agua en sistemas que abastecen a 700,000 personas en la Gran Área Metropolitana. Esta estrategia, coordinada por la Presidencia de la República y la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), abarca desde junio de 2026 hasta mayo de 2027.
La CNE elevó las alertas el pasado 18 de septiembre, declarando a 23 cantones en alerta naranja y 52 en alerta amarilla debido a la situación. Alejandro Picado, presidente de la CNE, indicó que este escenario estaba previsto y ha sido monitoreado desde principios de año. Picado instó a la población a moderar el consumo de agua y electricidad.
El plan contempla la implementación de racionamientos controlados si el déficit hídrico supera el 17%. Además, se han establecido rutas para camiones cisterna en zonas críticas y se habilitarán pozos de emergencia en localidades como Guadalupe, W20 y La Florida. También se realizarán reparaciones de fugas en las redes de distribución.

La reducción de los caudales, que ya afecta a 74 comunidades en 11 cantones de Guanacaste, Puntarenas y Alajuela, podría impactar significativamente sistemas como Orosi y Tres Ríos. Esto conlleva riesgos de abatimiento de acuíferos e intrusión salina en áreas costeras. La disminución del flujo en los ríos también puede aumentar la concentración de contaminantes y metales pesados, elevando el riesgo de intoxicaciones.
El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) estima que El Niño podría prolongarse hasta junio de 2027, con la posibilidad de alcanzar una categoría de “Niño extraordinario”. Entre enero y agosto, el Pacífico Norte registró un 37% menos de lluvia de lo habitual, el Pacífico Central un 28% y el Valle Central un 20%. En contraste, el Caribe Norte y el Caribe Sur experimentaron un aumento del 42% y 38% en las precipitaciones, respectivamente.

La generación hidroeléctrica también podría verse afectada por la disminución de los caudales. Ante un escenario de embalses críticos, el plan contempla la ampliación de la generación térmica y la compra de energía, lo que podría elevar los costos operativos. El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) ha asegurado contar con un Plan de Continuidad del Negocio para evitar interrupciones eléctricas. Sin embargo, el documento nacional incluye una contingencia para racionamientos, priorizando hospitales, Ebáis, centros educativos y sistemas de agua potable que dependen del bombeo eléctrico.
Se propone acelerar contratos para incorporar 86 MW de energía solar y 40 MW de energía eólica, además de optimizar el despacho en el Mercado Eléctrico Regional y establecer esquemas tarifarios horarios. La campaña “Agua y Energía en Sequía” se enfocará en los cantones con mayor estrés hídrico, priorizando hogares de bajos ingresos y comunidades rurales y periurbanas.


Fuente: Infobae
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