Brasil | La principal economía de América Latina se encamina a una elección presidencial donde el desempeño económico es una de las principales preocupaciones para los votantes. La primera vuelta de los comicios, que se realizará este domingo 4 de octubre, presenta un contraste entre la visión social del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el enfoque neoliberal del senador Flávio Bolsonaro.
La economía brasileña muestra una desaceleración en su crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el cual ha superado el 2% en los últimos cuatro años, pero con proyecciones de mantenerse apenas por encima de ese nivel este año. Durante 2023, en el inicio del tercer mandato de Lula, el PIB se expandió un 3.2%, llegando al 3.4% en 2024, antes de iniciar una ralentización en 2025.
Para impulsar el consumo, el Gobierno ha implementado diversas medidas, como la expansión de ayudas sociales, el aumento real del salario mínimo y la introducción de programas de crédito público con condiciones favorables, además de incrementar la recaudación tributaria.

A pesar de mantener una inflación controlada, Brasil enfrenta uno de los costos de crédito más elevados a nivel mundial, con tasas de interés de referencia que se encuentran entre las más altas de las principales economías. Aunque el Banco Central ha realizado descensos consecutivos en cinco sesiones, las tasas aún rondan el 14%, muy por encima del 2% registrado durante la pandemia de Covid-19.
Flávio Bolsonaro ha criticado esta situación, señalando que las altas tasas de interés dificultan el acceso al crédito y aumentan el endeudamiento familiar. Según datos oficiales, las familias brasileñas destinan cerca de un tercio de sus salarios al pago de deudas, alcanzando un nivel récord.
Nelson Marconi, profesor de Economía de la Fundación Getulio Vargas, explicó que el elevado costo de las tarjetas de crédito crea un "efecto bola de nieve" que atrapa a las personas en un ciclo de endeudamiento creciente. Las consecuencias de estas altas tasas incluyen una desaceleración de la inversión, dificultades para acceder a financiamiento y un mayor endeudamiento de los hogares.

El próximo líder de Brasil tendrá la tarea de mantener el equilibrio fiscal y capitalizar el potencial del país como un importante productor agrícola global, siendo el mayor exportador de café, soya, caña de azúcar y açaí. Adicionalmente, deberá afrontar posibles tensiones comerciales internacionales, como el endurecimiento de la postura de Estados Unidos hacia las exportaciones brasileñas mediante mayores aranceles.



Fuente: France24 Español
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