Argentina | Un reciente estudio elaborado por Javier Milei y Demian Reidel introduce un modelo económico que propone una perspectiva distinta para el futuro de Argentina. La investigación, titulada "Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns", explora cómo una economía puede transitar de una trayectoria de declive a una de despegue mediante la superación de ciertos umbrales críticos.
El núcleo de este modelo se fundamenta en la idea de rendimientos crecientes y la escala mínima viable. A diferencia de la economía tradicional, que postula rendimientos decrecientes (donde cada inversión adicional genera un aumento de producción cada vez menor), Milei y Reidel sugieren que, bajo ciertas condiciones, la inversión puede volverse progresivamente más rentable. Esto ocurre cuando se establecen infraestructuras, proveedores, capital humano capacitado y mercados que, en conjunto, crean un círculo virtuoso donde cada nueva inversión fomenta una mayor escala, productividad y rentabilidad, lo que a su vez impulsa más inversión.

El estudio identifica tres umbrales clave. Primero, el umbral de declive, donde la economía no produce suficientes recursos para sostener la acumulación de capital. Segundo, el piso de estancamiento, una zona en la que la economía puede subsistir, pero carece de los incentivos para una expansión autosostenida. Finalmente, el umbral de despegue, que, una vez superado, permite que los rendimientos crecientes generen un ciclo de inversión y crecimiento continuo. Este concepto, conocido gráficamente como el “palo de hockey”, describe una larga fase de estancamiento seguida de un rápido despegue, similar al fenómeno observado tras la Revolución Industrial.
Para formalizar esta idea, los autores emplean herramientas de optimización dinámica, específicamente las barreras de Bellman, desarrolladas por Richard Bellman. Estas barreras no son físicas, sino límites matemáticos que delinean las posibles trayectorias dinámicas de una economía. La relevancia de este modelo para Argentina es considerable, dado que el país posee vastos recursos naturales y humanos, pero ha enfrentado dificultades históricas para transformarlos en una escala productiva sostenida.

Ejemplos como el desarrollo de Vaca Muerta ilustran la tesis de los autores: la inversión en un sector puede generar una escala que atrae proveedores, reduce costos y facilita nuevas inversiones y exportaciones. Iniciativas como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece beneficios tributarios, aduaneros y garantías de estabilidad, buscan precisamente crear las condiciones para que proyectos de gran envergadura puedan alcanzar esta escala mínima viable.
El estudio también proyecta dos escenarios hipotéticos para Argentina a partir de 2028. En un escenario de continuidad del programa de Milei, con estabilidad fiscal, desregulación y reformas pro-inversión, el crecimiento podría acelerarse gradualmente, llevando el PBI a un nivel significativamente superior en 2040. En contraste, un escenario de retorno a tasas de crecimiento históricas, similares a las de los últimos 15 años, resultaría en un crecimiento marginal del PBI en el mismo período.

La principal conclusión del modelo es que la clave no reside solo en el crecimiento anual, sino en la capacidad de modificar el régimen de crecimiento y cruzar los umbrales que separan el estancamiento de una expansión acumulativa. Este enfoque se vincula conceptualmente con la teoría del crecimiento endógeno de Paul Romer, que postula que el conocimiento y la innovación pueden ser generados dentro del sistema económico, permitiendo un crecimiento autosostenido. Los autores sugieren que la inversión en capital humano, enfatizada por el presidente Milei, podría fusionar ambos enfoques para potenciar aún más este proceso.



Fuente: Infobae
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