El Salvador | Las recientes lluvias en El Salvador han provocado caídas de árboles, inundaciones urbanas y viviendas anegadas en diversas zonas del país durante el fin de semana. Aunque no se han registrado emergencias de gran escala, las autoridades de Protección Civil mantienen una estrecha vigilancia debido a la acumulación de humedad en los suelos y la previsión de más precipitaciones en los próximos días.
Luis Alonso Amaya, director de Protección Civil, explicó que, a pesar de la ausencia de vientos fuertes significativos, la saturación de agua en terrenos escarpados puede debilitar la capacidad del suelo para sostener árboles, facilitando su caída. Las inundaciones urbanas, en muchos casos temporales, han sido atribuidas a la obstrucción de tragantes por acumulación de basura. Amaya hizo un llamado a la población para evitar arrojar desechos en calles, drenajes y quebradas, ya que esto dificulta el flujo del agua y agrava los anegamientos.

Protección Civil ha identificado a San Miguel, Usulután y Ahuachapán, incluyendo zonas como Garita Palmera y el Zanjón del Chino, como áreas bajo monitoreo constante debido a su susceptibilidad a inundaciones en esta época. Algunas viviendas han sufrido anegamientos no estructurales por el desborde de quebradas y ríos. La institución también presta especial atención a las comunidades de la cordillera del Bálsamo y a los sectores cercanos a deltas de ríos, como el Bajo Lempa, áreas históricamente afectadas por inundaciones, aunque no se pronostica una situación de gravedad inminente.
La entidad evalúa la posibilidad de reiterar la alerta por lluvias a nivel nacional tras recibir el informe actualizado de la Dirección del Observatorio de Amenazas. Se espera que las lluvias intermitentes continúen durante la semana, con la posible llegada de una baja presión y una nueva onda tropical, lo que podría generar tormentas más intensas y con mayor actividad eléctrica. Agosto, septiembre y octubre son tradicionalmente los meses con mayores volúmenes de lluvia en el país, si bien en los últimos 15 a 20 años se ha observado un cambio en el comportamiento de las tormentas, volviéndose más focalizadas y con capacidad de descargar grandes volúmenes de agua en zonas específicas, a menudo acompañadas de ráfagas de viento de hasta 60 kilómetros por hora.

A pesar de las precipitaciones, el director Amaya advirtió que el déficit hídrico acumulado durante 2026 debido al fenómeno de El Niño persiste, y las lluvias recientes no son suficientes para compensarlo completamente. El promedio anual de lluvia en El Salvador oscila entre 1,800 y 2,000 milímetros, pero algunos territorios no habían alcanzado ni 1,500 milímetros hasta agosto, lo que ha generado pérdidas en el corredor seco, una zona agrícola vulnerable a la escasez de agua. El monitoreo continuará hasta principios de 2027 para evaluar las condiciones de humedad y el impacto en la agricultura.
Desde su activación el 28 de mayo, el Plan Invierno 2026 ha gestionado cerca de 1,400 incidentes relacionados con árboles caídos, pequeños deslizamientos e inundaciones localizadas. Protección Civil no ha reportado muertes por deslizamientos o eventos asociados a las lluvias, pero sí confirmó el fallecimiento de una persona arrastrada por un río. Ante esto, se reitera la recomendación de no cruzar ríos o quebradas durante o después de las lluvias, incluso si el nivel del agua parece bajo. El plan de contingencia podría finalizar entre octubre y noviembre, dependiendo del comportamiento de las lluvias y las proyecciones meteorológicas. El país cuenta con un Plan Nacional de Reducción de Riesgos con vigencia hasta 2030, del cual se derivan planes específicos para eventos hidroclimáticos.



Fuente: Infobae
Apoya el periodismo independiente
Sinpe 6334-5121 | Donar Aquí

