Hombre japonés ha realizado más de 760 inmersiones buscando a su esposa desaparecida en tsunami

Japón | Yasuo Takamatsu, un hombre de la prefectura de Miyagi, ha completado más de 760 inmersiones en el mar frente a Onagawa en los últimos 13 años, en una búsqueda continua de los restos de su esposa, Yuko, quien desapareció durante el tsunami de 2011. Dos veces al mes, Takamatsu se embarca en una pequeña embarcación pesquera para sumergirse en las aguas donde su esposa fue arrastrada.

El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9.0 generó una ola gigante que avanzó casi 10 kilómetros tierra adentro en la costa del Pacífico japonés. Esa mañana, Yasuo había llevado a Yuko a su lugar de trabajo en un banco. La última comunicación que tuvieron fue un mensaje de texto de Yuko desde la azotea del edificio, donde se había refugiado con doce compañeros de trabajo, preguntándole a Yasuo si estaba a salvo y expresando su deseo de volver a casa.

El japonés Yasuo Takamatsu suma más de 760 inmersiones para buscar a su esposa desaparecida tras el tsunami (Captura de video)

Al día siguiente, Takamatsu acudió al hospital municipal para buscarla entre los sobrevivientes, pero le informaron que el tsunami se la había llevado. A raíz de esta noticia, Yasuo experimentó una profunda debilidad y dolor. Aunque las autoridades recuperaron miles de cuerpos en las semanas posteriores al desastre, Yuko fue una de las muchas víctimas que nunca fueron encontradas.

Durante dos años, Takamatsu observó a los buzos de la Guardia Costera japonesa buscando en el fondo marino. Ante la falta de resultados, decidió aprender a bucear él mismo, sintiendo que de esta manera podría encontrar a su esposa. Lo que inicialmente fue una búsqueda física, con el tiempo se transformó en un acto de memoria y conexión. En la tradición budista japonesa, el kuyō es una práctica de ofrendas y oraciones por los difuntos; al no tener una tumba para Yuko, el mar se convirtió en ese espacio sagrado para Yasuo. Él describe sus inmersiones como una forma de reunirse con ella, diferente a visitar un sepulcro.

Los equipos de la Guardia Costera japonesa inspeccionaron el lecho oceánico y recuperaron miles de cadáveres en el litoral, aunque numerosas víctimas continuaron desaparecidas tras la catástrofe de 2011 (Captura de video)

Durante sus inmersiones a 50 metros de profundidad, Yasuo recorre un lecho marino marcado por escombros, automóviles aplastados y estructuras que se han convertido en arrecifes artificiales. A pesar de la tragedia, Yasuo no siente resentimiento hacia el océano, en cuyas aguas creció aprendiendo a nadar y pescar. Esta perspectiva, según él, refleja la resiliencia de una región, la zona de Tohoku, que históricamente ha convivido con la fuerza de la naturaleza, donde terremotos y tsunamis son parte de la memoria colectiva y el litoral está salpicado de recordatorios de la potencia del mar. Al regresar a la superficie, Takamatsu mantiene la calma y a menudo bromea sobre lo que su esposa diría si se encontraran, como: “Has envejecido”.

El 11 de marzo de 2011, la catástrofe golpeó la costa del Pacífico y destruyó comunidades, esa mañana, mientras la pareja hablaba durante el trayecto hacia el trabajo de ella (Kyodo News vía AP, Archivo)
Ante la ausencia de un sepulcro, el hombre considera cada descenso una forma de reunirse con Yuko (Captura de video)

Fuente: Infobae

Apoya el periodismo independiente

Sinpe 6334-5121 | Donar Aquí