España | El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció el adelanto de las elecciones generales para el 29 de noviembre, casi un año y medio antes de la fecha prevista. La decisión llega tras una legislatura marcada por la fragilidad parlamentaria del ejecutivo socialista, las dificultades para aprobar leyes y diversas investigaciones por corrupción que afectan a su entorno y familia. Sánchez, en el poder desde 2018, busca así su tercer mandato y un respaldo parlamentario más amplio para su programa, según declaró desde el Palacio de la Moncloa.
Esta convocatoria se produce en un contexto de revés para el gobierno en el Congreso, especialmente en lo referente a las medidas para enfrentar la crisis de la vivienda. El ejecutivo socialista gobierna en minoría y su estabilidad depende de acuerdos con partidos pequeños y fuerzas regionales. Un ejemplo de la presión social es el desalojo de Maricarmen Abascal, de 87 años, que generó protestas y una acampada en la Puerta del Sol, convirtiéndose en un símbolo de la dificultad para acceder a vivienda asequible.

Las encuestas actuales muestran un panorama complejo para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), situándolo por detrás del Partido Popular (PP). La suma de los votos del PP y el partido de ultraderecha Vox podría, según las proyecciones, alcanzar una mayoría de 176 escaños en el Congreso de 350. Sánchez intentará movilizar al electorado de izquierda ante la crisis de la vivienda y el temor a que Vox acceda al gobierno nacional por primera vez desde el retorno de la democracia en España.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP desde 2022 y expresidente de la Xunta de Galicia, se perfila como el principal rival de Sánchez. Feijóo ha consolidado su posición como líder de la oposición, centrándose en las críticas al gobierno de Sánchez y a los escándalos de corrupción. Por su parte, Santiago Abascal de Vox, cuyo partido se ha convertido en la tercera fuerza política del país, podría ser clave en la formación de gobierno. Una eventual coalición entre PP y Vox sería la primera vez que una fuerza de extrema derecha participa en el gobierno nacional desde 1975.

Otro factor importante es el papel de los partidos regionalistas y separatistas como EH Bildu, BNG, ERC y Junts, que, aunque con pocas bancas, pueden ser decisivos en la aprobación de leyes y la formación de mayorías. Asimismo, la izquierda a la izquierda del PSOE, que ha mostrado dificultades, busca reorganizarse en una nueva plataforma, el Frente Amplio, que reemplazaría a Sumar como posible socio. Podemos, antiguo aliado de Sánchez, se resiste a integrarse sin primarias abiertas.



Fuente: La Nación Argentina
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