Tailandia | El 6 de octubre de 1976, la Universidad de Thammasat en Bangkok fue escenario de una masacre que dejó un saldo oficial de 46 estudiantes muertos, centenares de heridos y miles de detenidos, aunque se sospecha que la cifra real de víctimas fue mayor. Este evento, que marcó el fin de un breve periodo democrático en Tailandia, continúa 48 años después sin una investigación exhaustiva ni responsabilidades claras.
La violencia se desató cuando policías, soldados y grupos paramilitares de extrema derecha, incluyendo los Village Scouts, los Red Gaurs y Nawaphon, rodearon el campus donde miles de estudiantes protestaban. Los jóvenes se manifestaban contra el regreso del mariscal Thanom Kittikachorn, un exdictador militar que había gobernado Tailandia entre 1963 y 1973 y que había sido expulsado del poder tres años antes por una rebelión estudiantil. Kittikachorn regresó a Tailandia en septiembre de 1976 vestido de monje, un acto que los estudiantes interpretaron como una provocación.

La tensión escaló tras el asesinato de dos trabajadores en Nakhon Pathom el 24 de septiembre, quienes habían colocado carteles contra Thanom. Sus cuerpos fueron encontrados colgados, lo que provocó la indignación estudiantil y se convirtió en uno de los detonantes de las protestas en Thammasat. Investigaciones posteriores atribuyeron estos homicidios a miembros de la policía.
El 4 de octubre, estudiantes representaron una obra teatral que dramatizaba el asesinato de los dos trabajadores. Una fotografía de un joven colgado durante la representación fue malinterpretada y difundida por medios de comunicación de derecha, quienes alegaron que los estudiantes habían simulado el ahorcamiento del príncipe heredero Vajiralongkorn. Esta acusación de lesa majestad, aunque falsa, fue utilizada para justificar la represión y demonizar a los estudiantes como comunistas y enemigos de la nación.

La noche del 5 de octubre, miles de paramilitares y fuerzas policiales se concentraron alrededor de la universidad. Poco antes del amanecer del 6 de octubre, comenzaron los disparos. Las fuerzas de seguridad bloquearon las salidas y atacaron el campus con armas de guerra, incluyendo fusiles automáticos, ametralladoras y lanzagranadas. Los estudiantes que intentaron escapar fueron perseguidos, golpeados, linchados y algunos incluso quemados vivos, según reportes de Human Rights Watch.
Tras la masacre, el gobierno civil de Seni Pramoj fue derrocado. Un consejo revolucionario militar, encabezado por el almirante Sa-ngad Chaloryu, tomó el poder, declaró la ley marcial y designó a Thanin Kraivichien, un juez ultraconservador, como primer ministro. Los estudiantes detenidos fueron acusados de delitos contra la seguridad nacional, y muchos de los que lograron huir se unieron a organizaciones guerrilleras. La matanza sirvió como pretexto para que los militares recuperaran el control del Estado.

Human Rights Watch ha señalado la ausencia de investigaciones independientes sobre la violencia de 1973 y 1976, así como las amnistías concedidas a los responsables en nombre de la reconciliación. A pesar del tiempo transcurrido, la masacre de Thammasat sigue siendo un símbolo de la fragilidad democrática en Tailandia y una herida abierta en la memoria del país.




Fuente: Infobae
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