Ucrania | Al menos 30 personas murieron este jueves en Kramatorsk, una ciudad en el este de Ucrania cercana a la línea del frente, tras un bombardeo ruso que impactó dos colectivos. Las autoridades ucranianas calificaron este suceso como uno de los ataques más letales de las últimas semanas.
Imágenes difundidas por las autoridades locales mostraron los vehículos calcinados, así como cuerpos y escombros esparcidos en la calle. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, prometió que el ataque "no quedará sin respuesta" y advirtió que el número de víctimas podría aumentar. Zelensky afirmó que "Rusia intenta destruir toda vida en el Donbass y el mundo debe responder a ello".
La policía indicó que los colectivos fueron alcanzados por una bomba planeadora. Además, los servicios de emergencia reportaron la muerte de otras tres personas en una localidad cercana debido a bombardeos. Volker Turk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, declaró en un comunicado que "la magnitud y el modo de estos ataques -asesinando e hiriendo a personas en colectivos, en sus hogares y trabajos, en distintas zonas del país- es reprobable".

Este ataque se produce un día después de que un misil ruso matara a 22 personas en Pryluky, al norte de Ucrania, donde los rescatistas continúan buscando entre los escombros de un edificio residencial y se contabilizan al menos 54 heridos. El gobernador de la región oriental de Donetsk, Vadim Filashkin, denunció que "los rusos están atacando deliberadamente a civiles" y acusó a Moscú de violar "toda regla de guerra y norma del derecho internacional humanitario". El Consejo de la ciudad de Kramatorsk, que antes de la guerra tenía 150.000 habitantes y es una de las grandes ciudades que Rusia no ha capturado en Donetsk, señaló que "una vez más, los rusos atacaron una localidad donde no hay absolutamente ningún objetivo militar".
La capital, Kiev, también ha experimentado una intensificación de los ataques, incluyendo bombardeos con misiles balísticos, misiles de crucero y drones a reacción. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó que solo este jueves murieron tres personas y otras 14 resultaron heridas en la capital. Klitschko añadió que los bombardeos han llevado a la ciudad a un modo de "supervivencia" ante la llegada del frío, recordando que millones de personas se quedaron sin calefacción el invierno pasado por los ataques rusos. Los recientes ataques en Kiev han provocado cortes de agua y electricidad, llevando a algunos comercios a usar generadores. El metro de la capital suspendió su circulación este jueves debido a dificultades en la red eléctrica. Klitschko lamentó que "cada día trae nueva información sobre edificios destruidos, personas heridas o trágicamente asesinadas. Los bombardeos sobre nuestra ciudad se intensifican". Las autoridades han instado a las familias a preparar kits de emergencia, almacenar agua potable y mantener fuentes de energía.

Paralelamente, Ucrania ha incrementado sus ataques en territorio ruso, dirigidos a refinerías, depósitos de petróleo y almacenes comerciales, además de navíos en el mar Negro. Este jueves, un dron ucraniano alcanzó por primera vez un centro de datos de Yandex, el "Google ruso", en la región de Riazan. Ucrania también reportó un ataque a un gran complejo de refinamiento de petróleo en Salavat, a 1200 kilómetros al este de Moscú, descrito por el Estado Mayor General ucraniano como una de las mayores instalaciones de refinación de petróleo y petroquímicas de Rusia. Drones ucranianos también llegaron a la región rusa de Omsk, en el oeste de Siberia, a más de 2000 kilómetros de la frontera. El gobernador regional de Omsk, Vitaly Khotsenko, indicó que la mayoría de los drones fueron derribados, pero uno "llegó a un centro industrial del norte", sin ofrecer más detalles. El medio de noticias independiente ruso Astra informó de un incendio en la refinería de petróleo de Omsk tras el ataque, aunque no hubo confirmación oficial.

En medio de esta escalada de bombardeos, las gestiones diplomáticas reanudadas por Estados Unidos no han dado frutos. Zelensky anunció que una delegación ucraniana se reunirá entre viernes y sábado en Estados Unidos con enviados del presidente Donald Trump. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, advirtió que Rusia y Ucrania se encuentran en un punto muerto, lo que podría llevar a una o ambas partes a intensificar los combates para romper el estancamiento. Según Rubio, este bloqueo podría derivar en "una solución negociada, en la que cada bando debe renunciar a algo para obtener la paz" o en "una escalada" que podría manifestarse como una campaña de sabotaje en países vecinos miembros de la OTAN.

Fuente: La Nación Argentina
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