Panamá | Un movimiento telúrico de magnitud 7.5, registrado el viernes 9 de octubre con epicentro en las cercanías de Tonosí, ha generado interrogantes sobre la distinción entre los términos sismo, temblor y terremoto. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá informó que el evento ocurrió a las 12:56 y tuvo una profundidad de 10 kilómetros.
Tras el sismo principal, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y los organismos de monitoreo documentaron decenas de réplicas. Las autoridades continúan con las evaluaciones de daños y las evacuaciones preventivas en diversas provincias.
Según información de La Estrella de Panamá, aunque en el lenguaje cotidiano estas palabras se asocian a diferentes intensidades, los tres términos describen el mismo fenómeno: el movimiento de la corteza terrestre debido a una liberación súbita de energía en el interior del planeta.

El término "sismo" es la denominación técnica utilizada en informes científicos y oficiales para cualquier movimiento de la Tierra, independientemente de si fue percibido por la población o si causó daños. Esto significa que tanto un movimiento de baja magnitud detectado solo por instrumentos como uno que provoca afectaciones materiales pueden ser clasificados como sismos.
Por otro lado, "temblor" es una expresión de uso común para referirse a movimientos que las personas sienten. Aunque en algunos países se le vincula con episodios de menor intensidad, esta distinción no se basa en una clasificación científica universal. La percepción de un evento sísmico está influenciada por factores como la magnitud, la profundidad, la distancia al epicentro y las características del suelo. Un sismo moderado y superficial puede sentirse con fuerza en zonas cercanas, mientras que uno de mayor magnitud podría generar menos efectos en áreas más alejadas.

El término "terremoto" también se refiere a un movimiento sísmico y, en el uso habitual, se aplica a eventos con una percepción amplia, que causan daños o activan protocolos de emergencia, como sucedió tras el sismo del 9 de octubre en Panamá. Sin embargo, no existe una regla internacional que establezca a partir de qué magnitud un sismo pasa a denominarse terremoto. La descripción precisa depende de los datos técnicos y de las consecuencias confirmadas en la zona afectada.
El Instituto de Geociencias ubicó el foco principal del evento en la zona de Tonosí, en la península de Azuero. Los registros posteriores incluyeron réplicas de distinta magnitud en Los Santos, Veraguas, Herrera y Panamá Oeste.
Para informar sobre este tipo de eventos, las autoridades y especialistas consideran más relevantes los datos verificables que el término utilizado. Estos datos incluyen la magnitud, el lugar del epicentro, la profundidad, la intensidad percibida y las afectaciones en infraestructura o servicios. El seguimiento de las réplicas también es parte de esta evaluación. Tras el movimiento principal, Sinaproc recomendó a la población mantenerse atenta a los reportes oficiales, revisar las condiciones de las viviendas antes de regresar y alejarse de estructuras dañadas. La actividad sísmica posterior puede prolongarse durante días, aunque tiende a disminuir gradualmente. Las autoridades panameñas mantienen el monitoreo y han solicitado evitar la difusión de información no confirmada.

Fuente: Infobae
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