Panamá | El Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia nacional el sábado 10 de octubre, con el fin de destinar hasta 100 millones de dólares para atender los daños causados por el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el país el viernes. El sismo dejó al menos 27 heridos y afectó a cientos de viviendas y centros educativos, además de provocar más de un centenar de réplicas que obligaron a parte de la población a pasar la noche en parques y calles.
La declaración de emergencia y la asignación de recursos fueron anunciadas por el ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac, tras un consejo de ministros extraordinario. El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, aseguró que el país cuenta con los recursos necesarios para afrontar los daños y las necesidades más urgentes. Organismos financieros internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo, CAF, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y el Banco Centroamericano de Integración Económica, así como el Gobierno de Estados Unidos, han ofrecido asistencia, incluyendo donaciones no reembolsables y préstamos en condiciones favorables, que se utilizarían si fuera necesario. La declaratoria de emergencia es un requisito para acceder a ciertos mecanismos internacionales de asistencia.

Las autoridades mantienen las evaluaciones en todo el país, con especial énfasis en las provincias centrales de Herrera, Los Santos y Veraguas, las más cercanas al epicentro. Hasta el momento, se han revisado 426 residencias, habitadas por 2.130 personas, detectándose daños que van desde menores hasta totales. El Gobierno ofrece asistencia a las familias afectadas y planifica reparaciones o la construcción de nuevas viviendas. Las provincias de Herrera, Los Santos y Coclé concentran las mayores afectaciones habitacionales. El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial ha reforzado sus oficinas regionales con trabajadores sociales, ingenieros y personal especializado para determinar qué inmuebles pueden ser reocupados y cuáles requieren reparación o sustitución. Las viviendas con daños menores necesitarán una certificación de seguridad del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) antes de que sus ocupantes puedan regresar.

Unos 419 centros educativos también resultaron afectados. El ministro de Educación, Ventura Vega, anunciará próximamente en qué regiones se reanudarán las clases el lunes y en cuáles no. Las clases y actividades administrativas fueron suspendidas inmediatamente después del terremoto como medida de protección. El Ministerio de Educación anunciará su decisión entre la tarde del sábado y la mañana del domingo.
El terremoto ocurrió a las 12:56 hora local (17:56 GMT) del viernes, con una profundidad de diez kilómetros y su epicentro a doce kilómetros de la localidad costera de Tonosí, en el sur del país, a unos 239 kilómetros de la capital, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá registró una magnitud de 7,5, con una profundidad de cuatro kilómetros y localizado a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí. Los sismólogos de la Universidad de Panamá registraron decenas de réplicas, incluyendo algunas de magnitud 5,8, 5,5 y 5,2. Durante la noche, más de un centenar de réplicas impidieron el descanso de la población, que acampó en parques y calles.

Tonosí quedó incomunicado por tierra, pero las autoridades lograron llegar por vía aérea. El ministro de Obras Públicas, José Luis Andrade, informó que se trabaja en la rehabilitación de los caminos afectados, incluida la carretera a Tonosí, para permitir el paso de vehículos livianos. Nueve puentes presentan daños en los sectores afectados de la península de Azuero, incluyendo el del río Torio, con afectaciones considerables. También se han registrado numerosos derrumbes que dificultan la conectividad. El ministro advirtió que la identificación de todos los daños aún no ha concluido.
En La Villa de Los Santos, un pueblo fundado en 1569 y escenario del Primer Grito de Independencia de España en 1821, los vecinos lamentan los destrozos en su patrimonio histórico. La iglesia de San Atanasio es inaccesible debido a las grietas en sus paredes y el colapso del último nivel de la torre del campanario. Manuel Moreno Arosemena, historiador y vecino, describió el momento como muy triste, destacando el valor sentimental del templo. Las calles del pueblo muestran casas rasgadas, techos caídos y fachadas colapsadas. Al menos 13 iglesias resultaron dañadas en cinco provincias, entre ellas la catedral de San Juan Bautista de Penonomé, donde una de las dos torres colapsó durante una reunión de sacerdotes y el obispo Edgardo Cedeño. La Conferencia Episcopal de Panamá envió un mensaje de apoyo y solidaridad, y el obispo de Chitré, Rafael Valdivieso, pidió mantener la calma.
El Aeropuerto Internacional de Tocumen en Ciudad de Panamá suspendió temporalmente sus operaciones tras el primer terremoto, pero reabrió el viernes por la tarde. La Autoridad del Canal de Panamá informó que las operaciones continuaban con normalidad, con equipos técnicos inspeccionando las instalaciones. El ministro de Seguridad Pública, Frank Ábrego, detalló que ocho helicópteros y cuatro aeronaves fueron puestos a disposición para operaciones de emergencia, y 15 paramédicos y técnicos de urgencias médicas reforzaron hospitales. Cuatrocientas unidades del Servicio Nacional de Fronteras fueron movilizadas a Penonomé, y efectivos de la Policía Nacional a Tonosí y Las Tablas. Dos aeronaves de Estados Unidos trasladan ayuda humanitaria. El Parque Omar en la ciudad de Panamá y las gobernaciones provinciales han sido habilitados como centros de acopio para recibir donaciones.
El Gobierno agradeció los mensajes de apoyo y ofrecimientos de ayuda de la región. El presidente José Raúl Mulino mantuvo conversaciones con los presidentes de Chile, Uruguay y Guatemala, entre otros. El Departamento de Estado de Estados Unidos movilizó un equipo de respuesta ante desastres y prometió cinco millones de dólares para asistencia humanitaria.
En cuanto al suministro de agua potable, la mayoría de las plantas potabilizadoras han recuperado sus operaciones. La planta de Chilibre funciona al 100%, y las de Roberto Reyna y Rufina en Herrera no presentan afectaciones considerables. Persisten problemas puntuales asociados al suministro eléctrico y daños menores en otras instalaciones. Las autoridades instaron a la población a mantenerse atenta a los canales institucionales ante la circulación de rumores e información no verificada.
Fuente: France24 Español
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