México | Karem Yépez Ortiz y Enedina Arellano Félix han asumido roles de liderazgo en organizaciones criminales en México, el Cártel Santa Rosa de Lima y el Cártel de Tijuana, respectivamente, según el investigador Víctor Manuel Sánchez Valdés de la Universidad Autónoma de Coahuila. Sus trayectorias, sin embargo, muestran realidades operativas distintas para las estructuras que dirigen.
Karem Yépez Ortiz, hermana de José Antonio Yépez Ortiz, alias El Marro, tomó las decisiones operativas del Cártel Santa Rosa de Lima tras la captura de su hermano en agosto de 2020. Sánchez Valdés indicó que, a pesar de las expectativas de debilitamiento, la organización ha mantenido su capacidad operativa y presencia en Guanajuato, especialmente al este de Celaya, e incluso se ha expandido a Querétaro y municipios de Hidalgo. El investigador destacó que el grupo sigue siendo una de las organizaciones dedicadas al robo de combustible más importantes del país y que su disputa con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) contribuye a la violencia en Guanajuato.

Por otro lado, Enedina Arellano Félix encabeza el Cártel de Tijuana desde 2014, un período que coincide con un debilitamiento prolongado de la organización. Sánchez Valdés explicó que, aunque algunas versiones sitúan su liderazgo desde 2008, la referencia más aceptada es posterior a la detención de su hijo, Fernando Sánchez Arellano, en 2014. El Cártel de Tijuana ha perdido territorios y su actividad se concentra en zonas específicas de Baja California, como Tijuana, Playas de Rosarito y Ensenada. El investigador señaló que la organización no controla todo el municipio de Tijuana y que otras estructuras criminales, como la facción de Los Mayos del Cártel de Sinaloa y el CJNG, tienen mayor peso en la región. Sus actividades actuales se limitan principalmente al narcomenudeo, la extorsión en algunas áreas y el trasiego esporádico de pequeñas cantidades de droga hacia San Diego y San Ysidro.

Sánchez Valdés enfatizó que la presencia de mujeres al frente de cárteles no implica necesariamente una reducción de la violencia. Atribuyó la menor violencia del Cártel de Tijuana a su debilitamiento general, no al género de su líder. Mencionó casos como Melissa Calderón Ojeda, alias La China, en Los Cabos, y Leticia Rodríguez, alias Doña Lety, en Cancún, como ejemplos de mujeres que dirigieron organizaciones violentas. El investigador también destacó que las mujeres líderes enfrentan obstáculos adicionales en un entorno predominantemente masculino, como resistencias internas y dificultades en negociaciones con autoridades. Aunque la presencia femenina en las cúpulas criminales sigue siendo atípica, Sánchez Valdés considera que los casos han aumentado y subraya la necesidad de investigar más a fondo la participación de las mujeres en el crimen organizado.

Fuente: Infobae
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