Costa Rica no puede registrar terremotos de magnitud 8.0 debido a sus estructuras geológicas

Costa Rica | Las estructuras geológicas identificadas en Costa Rica no tienen las dimensiones necesarias para generar terremotos de magnitud 8.0, según explicó el sismólogo Marino Protti del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori).

Para que un sismo alcance una magnitud de 8.0, se requeriría una falla de aproximadamente 200 kilómetros de largo y entre 50 y 60 kilómetros de ancho. Protti indicó que no existe una estructura de estas características dentro del territorio costarricense.

La falla de mayor tamaño en el país se encuentra bajo la península de Nicoya, con una longitud aproximada de 100 kilómetros y 60 kilómetros de ancho. Esta extensión es insuficiente para producir un terremoto de magnitud 8.0.

No obstante, Costa Rica sí tiene el potencial de registrar terremotos por encima de magnitud 7.0 en regiones como Guanacaste, el Pacífico Sur y el Caribe Sur. El potencial sísmico de cada área está determinado por la longitud y el ancho de las zonas de ruptura, así como por la energía acumulada bajo la superficie.

Costa Rica carece de estructuras geológicas con la extensión suficiente para generar un terremoto de magnitud 8.0. (EFE/Ulises Rodríguez/Archivo)

En el Valle Central y Cartago, las fallas son de menor tamaño, midiendo entre cinco y 10 kilómetros, aunque algunas pueden alcanzar los 15 kilómetros. Debido a su extensión, el potencial máximo de estas fallas se sitúa entre magnitud 6.0 y 6.5.

Un terremoto de menor magnitud puede causar daños significativos si ocurre a poca profundidad y cerca de áreas urbanas. La distancia a las ciudades, las características del suelo y la resistencia de las edificaciones son factores que influyen en el impacto final de un movimiento telúrico. Las fallas pequeñas pueden originar sismos superficiales, lo que incrementa sus efectos en zonas pobladas, incluso si el evento no alcanza la magnitud de los terremotos asociados a grandes zonas de subducción.

El Pacífico Central tiene un potencial sísmico cercano a magnitud 7.0. Como ejemplo, Protti mencionó el terremoto de marzo de 1990 en la entrada del golfo de Nicoya.

La falla ubicada bajo la península de Nicoya mide 100 kilómetros de largo y resulta insuficiente para producir un sismo de magnitud 8.0. (Foto: Asismet)

La península de Osa es una de las regiones bajo vigilancia debido a la acumulación de esfuerzos en su subsuelo. Mediciones geodésicas han detectado un sector que debería desplazarse, pero que permanece bloqueado. El Ovsicori utiliza estaciones satelitales para registrar los movimientos y modelar las áreas con potencial de ruptura, estimando la magnitud de un posible terremoto. Una investigación científica ha concluido que la zona de Osa podría producir un sismo de entre magnitud 7.2 y 7.4. Los expertos no pueden predecir la fecha del evento, pero consideran que el sector está listo para liberar la energía acumulada.

Protti recordó que este procedimiento se aplicó antes del terremoto de Nicoya de 2012, permitiendo conocer la ubicación y magnitud probable del evento. Sin embargo, el sismólogo aclaró que estos estudios no permiten anticipar el día ni la hora exactos de un terremoto.

La acumulación de energía en un sector bloqueado de la península de Osa proyecta un eventual sismo de entre magnitud 7.2 y 7.4.

El terremoto de Nicoya de 2012, de magnitud 7.6, no causó muertes. Protti atribuyó este resultado a las condiciones del suelo y a las prácticas de construcción en Costa Rica. La magnitud de un sismo expresa la energía liberada, pero no es el único factor para determinar sus consecuencias. La profundidad del foco y la cercanía a las poblaciones influyen en la intensidad percibida. Las construcciones sismorresistentes pueden reducir los daños, mientras que las estructuras vulnerables aumentan el riesgo. El monitoreo de fallas y zonas de acumulación de energía permite identificar áreas que requieren mayor atención y estimar escenarios, aunque no equivale a una predicción exacta de futuros terremotos.

El terremoto de Nicoya de 2012 alcanzó una magnitud de 7.6 y no provocó muertes debido al tipo de suelo y la calidad de las construcciones. (EFE/Archivo)

Fuente: Infobae

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