Cuba mantiene clases presenciales a pesar de desafíos en el sistema educativo

Cuba | El régimen cubano ha decidido mantener la presencialidad en el sistema educativo, a pesar de enfrentar desafíos como apagones, escasez de combustible, dificultades de transporte y un déficit de profesores que afecta al 14% de la cobertura docente. La ministra de Educación, Naima Trujillo, reconoció que el inicio del ciclo lectivo ha requerido esfuerzos adicionales por parte de alumnos, familias y trabajadores del sistema escolar.

La situación actual expone la vulnerabilidad de un sector que, aunque presentado como prioritario por el régimen, se ve afectado por problemas materiales y salariales que inciden en la asistencia regular a clases. De los 1.5 millones de estudiantes matriculados en la isla, aproximadamente 11,000 reciben educación virtual o asisten a los centros de manera esporádica debido a obstáculos logísticos. Esta cifra representa una disminución en comparación con los 33,000 alumnos que no podían mantener una asistencia habitual al finalizar el curso anterior, pero el problema persiste para miles de niños y adolescentes que dependen de modalidades alternativas en un contexto de fallas eléctricas y desabastecimiento.

Estudiantes hacen fila junto a retratos de los líderes revolucionarios cubanos Argetine Ernesto "Che" Guevara y Fidel Castro antes de entrar a sus aulas en su primer día del ciclo escolar 2026-2027 en La Habana, el 1 de septiembre de 2026. En medio de la escasez de uniformes, la falta de maestros y los prolongados cortes de energía, 1,4 millones de estudiantes comenzaron un nuevo año escolar el 1 de septiembre en Cuba, donde la crisis económica obliga a las familias a asumir los crecientes costos de la educación de sus hijos. (Foto de YAMIL LAGE / AFP)

Uno de los principales límites para el funcionamiento de las escuelas es la falta de maestros. Antes del inicio de las clases, el Ministerio de Educación estimaba una cobertura del 73%, con más de 21,000 plazas docentes vacantes o sin una solución estable. Trujillo indicó que este indicador subió al 86%, aunque provincias como La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus y Camagüey continúan registrando las mayores dificultades. Para cubrir las vacantes, las autoridades han recurrido a docentes jubilados, profesionales de otros sectores y estudiantes universitarios.

La ministra vinculó la movilidad laboral de los educadores con los salarios, señalando que la educación es uno de los sectores con menores remuneraciones en la isla, con un sueldo mensual de 5,824 pesos cubanos, equivalente a 49 dólares según el cambio oficial y cerca de 7 dólares en el mercado informal. Trujillo admitió que los ingresos son un factor importante que genera movilidad, ya que los salarios no logran satisfacer las necesidades de los profesionales.

Niños caminan hacia la escuela en su primer día de clases en Minas Gerais, provincia cubana de La Habana, el martes 1 de septiembre de 2026. (Foto AP/Ramon Espinosa)

Para mitigar la falta de maestros, el Ministerio de Educación implementó pagos por “sobrecarga docente remunerada” para aquellos profesores que asumen grupos adicionales, y ofreció incentivos por antigüedad y categoría profesional a los jubilados que regresan. Sin embargo, Trujillo expresó que preferirían no tener que pagar sobrecargas y contar con los maestros necesarios en cada aula, lo que evidencia una contradicción en el sistema.

La crisis energética también impacta directamente en los centros escolares, especialmente en los de jornada completa y los internados. La escasez de combustible afecta el transporte de alumnos y trabajadores, y las fallas en el suministro de gas licuado han obligado a algunas instituciones a cocinar con leña o carbón. Trujillo atribuyó parte de estas dificultades al bloqueo petrolero y las sanciones de Estados Unidos, aunque también reflejan problemas estructurales de la economía cubana y políticas internas que no han logrado contener la inflación, la escasez y la pérdida de poder adquisitivo.

Alumnos de primaria hojean sus libros de texto en un aula durante el primer día del curso escolar 2026-2027, en medio de una grave crisis económica que ha llevado a las autoridades a permitir flexibilidad en los horarios, la asistencia y los requisitos del uniforme escolar, en La Habana, Cuba, el 1 de septiembre de 2026. REUTERS/Norlys Perez

Otro indicador de las limitaciones es la falta de uniformes. El curso comenzó con solo un 12% de cobertura para el grupo prioritario de estudiantes debido a problemas en la industria textil, proporción que posteriormente alcanzó cerca del 49%. Ante esta situación, las autoridades flexibilizaron el uso obligatorio de la vestimenta escolar, con la ministra afirmando que “cuando no sea con el uniforme, a la escuela se va a aprender”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) advirtió que la educación cubana está “en riesgo” y que la situación podría comprometer el futuro de una generación. A pesar de los desafíos, Trujillo defendió que la educación tendrá un papel central durante la crisis y en una eventual salida de ella, con el objetivo inmediato de sostener la asistencia, asegurar alimentos y transporte, recuperar docentes y evitar que la presencialidad dependa de soluciones temporales.

Las escuelas cubanas reanudan las clases a pesar de la crisis económica en curso. Niños juegan dentro de su casa durante un apagón nacional tras el colapso de la red eléctrica nacional de Cuba, el tercer apagón importante en nueve días, en La Habana, Cuba, 14 de julio de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

Fuente: Infobae

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