Estados Unidos | Registros judiciales desclasificados, obtenidos por The New York Times, han revelado que las autoridades federales recibieron información relevante sobre los asesinatos de Nicole Brown Simpson y Ronald Goldman, ocurridos en 1994, la cual no fue presentada durante el juicio penal contra O.J. Simpson.
Joseph “Joey” Ippolito, un narcotraficante convicto y asociado de la Cosa Nostra, quien se había fugado de una cárcel de Florida un mes antes de los crímenes, entregó datos a investigadores federales. Ippolito mantenía una amistad cercana con Al Cowlings, una persona de confianza de Simpson. La conexión entre Ippolito y el entorno de Simpson fue documentada cuando, tras la persecución de la camioneta Bronco, se encontraron en el vehículo fotografías de una de las novias de Ippolito y su número de teléfono.

Tras su recaptura un año después de su fuga, Ippolito comenzó a colaborar con fiscales federales en Nueva York. En un memorando dirigido a un juez federal, los fiscales lo describieron como “una fuente de información extraordinaria” debido a sus aportes sobre la mafia y su participación en reuniones con agentes encubiertos de la Administración para el Control de Drogas (DEA).
Sam Ippolito, hermano de Joey, relató a The New York Times que la noche de los asesinatos, Joey regresó a su departamento en West Hollywood con lo que parecía sangre en las manos y una bolsa pesada, pidiéndole que se deshiciera de ella. Sam afirmó haber arrojado la bolsa en un contenedor de basura de una obra cercana y expresó su convicción de que su hermano estuvo en la escena de los crímenes. Sin embargo, meses después, Sam Ippolito retractó su testimonio tras solicitar una compensación económica y serle negada, alegando que le habían ofrecido dinero para contar su historia en otro lugar.

Los documentos desclasificados exponen coincidencias entre la información proporcionada por Ippolito a las autoridades federales y la versión “hipotética” que Simpson ofreció en su libro de 2007, If I Did It. En este libro, Simpson describió a un amigo que lo acompañó la noche de los asesinatos y que se llevó el arma homicida y la ropa ensangrentada. A pesar de que los datos de Ippolito llegaron a la fiscalía de Los Ángeles cerca del final del juicio, no fueron presentados ante el tribunal.
Un fiscal federal, un exagente del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, un exagente de la DEA y un funcionario vinculado a la causa penal confirmaron la cooperación de Ippolito, quien falleció en 2006. Tom Lange, el detective principal del caso Simpson, reconoció que el nombre de Ippolito apareció en la investigación, pero no lo consideró un sospechoso serio y aún no cree que Simpson haya tenido un cómplice.

O.J. Simpson fue absuelto en el juicio penal de 1995, pero en 1997 un tribunal civil lo declaró responsable de las muertes y lo condenó a pagar USD 33,5 millones a las familias de las víctimas. Simpson falleció en abril de 2024. El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) confirmó la semana pasada que “el caso O.J. Simpson sigue siendo una investigación abierta y en curso” y que el departamento tiene la obligación de seguir buscando justicia, siguiendo nuevas pistas cuando se encuentren pruebas.






Fuente: Infobae
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