Estudio en Argentina revela exceso de proteínas y déficit de micronutrientes en la alimentación infantil

Argentina | Una investigación de la Universidad ISALUD ha revelado que más de la mitad de los niños de hasta tres años evaluados en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Córdoba, Mendoza y Rosario, superan la ingesta recomendada de proteínas, mientras que una parte significativa no alcanza las cantidades aconsejadas de vitamina D, hierro y calcio.

El estudio, que analizó la dieta de 496 niños durante cuatro días, encontró que entre los 13 y 36 meses, el consumo de proteínas llegó a quintuplicar lo recomendado según el peso corporal. Más del 50% de este grupo excedía la recomendación proteica, y entre el 26% y el 35% obtenía más del 15% de la energía diaria de este nutriente. Este patrón fue más frecuente en niños que consumían leche de vaca, quienes también mostraron un mayor desvío en el promedio de energía ingerida en comparación con aquellos que tomaban fórmulas infantiles.

Un estudio de la Universidad ISALUD reveló que más de la mitad de los niños pequeños consume un exceso de proteínas pero carece de nutrientes esenciales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Vanesa Rodríguez García, licenciada en Nutrición e investigadora principal del trabajo, explicó que el estudio subraya la importancia de la calidad y diversidad de los alimentos, no solo la cantidad. “Encontramos niños con un aporte elevado de energía y proteínas que, al mismo tiempo, no necesariamente alcanzaban cantidades adecuadas de micronutrientes esenciales”, afirmó.

Las principales deficiencias nutricionales se concentraron en la vitamina D, el hierro y el calcio. Entre el 10% y el 35% de los participantes no cumplió con las recomendaciones de estos micronutrientes, siendo más común entre quienes recibían leche de vaca. Irina Kovalskys, médica pediatra e investigadora senior del proyecto, enfatizó que el crecimiento adecuado o la ingesta calórica suficiente no garantizan una alimentación de calidad, destacando la importancia de cubrir micronutrientes esenciales.

Los niños de entre 13 y 36 meses superaron hasta cinco veces la ingesta diaria de proteínas recomendada para su peso corporal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio también identificó diferencias socioeconómicas, con niños de estratos bajos presentando una menor ingesta media de micronutrientes y mayores proporciones de consumos por debajo de las recomendaciones, especialmente en hierro y vitamina D. Además, se registraron promedios inferiores de micronutrientes en Rosario y AMBA en comparación con Córdoba y Mendoza.

En cuanto a la diversidad dietaria, menos de la mitad de los bebés de 7 a 12 meses consumían al menos cinco de ocho grupos de alimentos. Aunque la proporción mejoró después del primer año, se mantuvo entre el 51% y el 58%. Los lácteos, cereales y carnes fueron los grupos más consumidos, mientras que frutas, vegetales y huevos aparecieron con menor frecuencia, y las legumbres y frutos secos tuvieron una presencia mínima.

Alberto Cormillot, investigador senior y director de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad ISALUD, señaló que la alimentación saludable no se define por un nutriente aislado y que los hábitos construidos en esta etapa pueden perdurar. La diversidad dietaria fue mayor entre los niños que continuaban con lactancia materna, seguidos por quienes recibían fórmulas infantiles y, finalmente, los que consumían leche de vaca.

La vitamina D, el hierro y el calcio concentraron las mayores brechas nutricionales en la dieta de la primera infancia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al comparar el componente lácteo, los niños que recibían fórmulas infantiles mostraron ingestas medias superiores de hierro, vitamina D y zinc en comparación con aquellos que consumían leche de vaca, aunque el promedio de vitamina D permaneció por debajo de las recomendaciones en ambos grupos. El aporte de hierro en niños que bebían leche de vaca dependía más del resto de la dieta, especialmente de las carnes.

El estudio también relevó que la lactancia materna descendió del 72% en los primeros seis meses al 18% entre los 25 y 36 meses, con una edad promedio de abandono de 7 meses. Las razones para combinar o reemplazar la lactancia incluyeron el regreso de las madres al trabajo o actividades académicas y la percepción de producción insuficiente de leche. Los investigadores resaltan la necesidad de promover condiciones que permitan sostener la lactancia.

Menos de la mitad de los bebés de 7 a 12 meses alcanzó una dieta diversa con al menos cinco grupos de alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Matías De Nicola, director institucional del proyecto, destacó que la investigación busca traducir los datos en herramientas para orientar decisiones de alimentación según las necesidades de cada etapa de crecimiento. Los especialistas sugieren que las consultas pediátricas son una oportunidad para revisar la alimentación y, si es necesario, recurrir a nutricionistas especializados en primera infancia para acompañar la introducción de alimentos desde los 6 meses y fomentar un patrón equilibrado.

Las fórmulas infantiles fortificadas mostraron un aporte superior de hierro, zinc y vitamina D frente al consumo de leche de vaca. (Imagen Ilustrativa Infobae)
La prevalencia de la lactancia materna descendió del 72% en los primeros seis meses de vida al 18% entre los 25 y los 36 meses. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fuente: Infobae

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