Argentina | El terremoto que sacudió las provincias de San Juan y La Rioja el 27 de octubre de 1894 es considerado el de mayor magnitud registrado en el territorio nacional, a pesar de haber causado menos víctimas y daños materiales que los sismos de 1944 y 1977. El epicentro se ubicó en la zona de Rodeo, en Iglesia, a unos doscientos kilómetros de la capital sanjuanina.
El movimiento telúrico, que duró entre dos y tres minutos, se sintió en un radio de 500 kilómetros desde su epicentro. Afectó principalmente el noroeste de la ciudad de San Juan, con daños significativos en los departamentos de Caucete, Valle Fértil, Iglesia, Albardón, Angaco y Alto de Sierra. También se reportaron daños menores en Catamarca, Córdoba, San Luis y Mendoza.
Las estimaciones de víctimas fatales varían, con Horacio Videla en su libro "Historia de San Juan" señalando 20 muertos y 15 heridos de gravedad en la provincia. Otras fuentes calculan 52 fallecidos en San Juan y ocho en La Rioja. En total, se estima un saldo de alrededor de cincuenta muertos y casi trescientos heridos.

Un informe oficial del Ministerio del Interior, basado en un diálogo entre Guillermo Villanueva, director del Departamento de Ingenieros Civiles de la Nación, y el técnico Evans, quien evaluaba los daños en San Juan, indicó que los techos fueron las estructuras más afectadas, pero que las reparaciones serían sencillas. Evans también mencionó la aparición de grietas al norte del río, en Angaso y Albardón, de donde emanaba agua, lo que consideró una "válvula de seguridad" para San Juan. La mayoría de las familias regresaron a sus casas, aunque preferían habitar patios y jardines.
Entre los edificios públicos y templos, la iglesia de las Mercedes fue la más dañada, mientras que la catedral sufrió la caída de la parte superior de su torre norte. La iglesia de San Agustín tuvo pocos desperfectos en sus torres, y la de San Pantaleón se encontraba en mal estado debido a su "pésima construcción". El frente de la capilla de los Dolores se derrumbó, y la Casa de Gobierno y el frente del teatro también sufrieron daños considerables.

Las primeras noticias del sismo llegaron a Buenos Aires a las diez de la noche del mismo día. Un cablegrama urgente describía una "catástrofe cuyas proporciones no es dado precisar aún" que "enluta a la provincia de San Juan".
En La Rioja, el gobernador Guillermo San Román envió un telegrama al ministro del Interior, Manuel Quintana, la mañana del 28 de octubre, informando sobre las "ruinas completas de La Rioja". Describió un "espantoso terremoto" que duró 26 segundos, causando el derrumbe de edificios y cubriendo el horizonte con una nube de polvo. El gobernador destacó que la hora del sismo, las 4:30 p.m., evitó "millares de víctimas". La población se mantuvo al aire libre en campamentos, y las noticias de las zonas rurales también eran "desconsoladoras".
En un mensaje a la población, el gobernador San Román instó a la resiliencia, afirmando que la catástrofe "lejos de abatirnos debe retemplar el espíritu público para seguir en la lucha por la vida".

Testimonios de sobrevivientes, como los de Dolores y Francisco, quienes se casaron poco antes del sismo de 1894, fueron recogidos por el periodista Alfredo Varela en 1944. La pareja relató cómo su "casita pobre" se vino abajo y cómo tuvieron que "empezar de nuevo a juntar poco a poco los mueblecitos". Francisco Carrizo, otro entrevistado, recordó que el terremoto ocurrió a las cuatro de la tarde, con una intensidad máxima de IX en la escala de Mercalli, un sistema de medición creado una década antes por el vulcanólogo italiano Giuseppe Mercalli.

Fuente: Infobae
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