Costa Rica | La Fiscalía costarricense ha advertido que bandas dedicadas al robo de carga en el país están utilizando los contenedores sustraídos para introducir droga en mercancía legítima. Esta diversificación delictiva combina narcotráfico, robo y extorsión, según reportes del diario La República.
Este hallazgo sugiere que el robo de carga ha evolucionado de un delito aislado a una operación criminal organizada que actúa en los principales corredores de transporte del país.
Una investigación de InsightCrime, plataforma de análisis del crimen organizado en América Latina, documentó que en 2025 se sustrajeron al menos 156 cargamentos de mercancía en Costa Rica, lo que equivale a un promedio de tres camiones por semana. Hasta julio de 2026, se habían registrado 71 robos, manteniendo un ritmo similar al año anterior. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha recopilado datos desde 2016, cuando se reportaron 121 robos de camiones.

En la última década, más de 1.300 vehículos han sido robados en los corredores que atraviesan el país de sur a norte, desde Paso Canoas hasta Peñas Blancas. Aunque este fenómeno también ocurre en Guatemala, Honduras y El Salvador, Costa Rica se ha convertido en el centro regional de esta actividad delictiva, según InsightCrime.
Los robos implican el asalto organizado de camiones que transportan mercancía valiosa entre Panamá y Nicaragua. Las bandas obtienen información aduanera para seleccionar sus objetivos, interceptan los vehículos en tramos sin vigilancia y revenden la carga en mercados informales a precios reducidos.
Los criminales se enfocan en camiones que transportan mercancía valorada entre USD 100.000 y USD 500.000, o productos de fácil reventa como ropa, electrónicos, electrodomésticos, licor o neumáticos. La pérdida de contenedores no recuperados puede ascender a USD 14.000 para los transportistas.

InsightCrime comenzó a investigar este fenómeno tras confirmar que las bandas atacaban camiones que transportaban mercancía desde la Zona Libre de Colón, la zona de comercio libre de impuestos más grande de América Latina. Estas bandas emplean vigías en las fronteras que informan a los equipos de asalto sobre los camiones y su carga. También acceden a sistemas aduaneros como la Tecnología de Información para el Control Aduanero (TICA) y la Declaración Única Centroamericana (DUCA), que exponen datos sensibles como la placa, el valor de la carga y la información del conductor a funcionarios de todos los países por donde transita el vehículo.
Marjorie Lizano, presidenta de la Cámara Costarricense de Transportistas Unitarios (CCTU), declaró a InsightCrime que “estas bandas a menudo tienen acceso a la información aduanera. Entonces, ya saben qué camión lleva qué”. Lizano añadió que “el sistema en sí es vulnerable” y que, aunque hay planes para migrar a un nuevo sistema, el actual “sigue siendo bastante poroso”.

La seguridad en las fronteras físicas también es deficiente. El único puesto de control adicional en la carretera Interamericana, a 35 kilómetros de Paso Canoas, a menudo carece de personal durante la noche y los agentes pueden suspender operaciones por lluvia. En 2025, un grupo robó un camión panameño mientras el conductor dormía en un área de descanso y lo condujo sin obstáculos frente al puesto aduanero. El contenedor vacío fue hallado posteriormente en Alajuela, a 350 kilómetros del lugar del robo.
Los transportistas intentan mitigar los riesgos con rastreadores GPS y caravanas diurnas. Sin embargo, las bandas contrarrestan estas medidas con inhibidores de señal que bloquean el GPS y dividen las caravanas al intercalar sus vehículos entre los camiones. Andrés Muñoz, tesorero de la Cámara Nacional de Transporte de Carga de Panamá (CANATRACA), explicó a InsightCrime que “hay bandas que viajan en dos o tres autos”, que “encierran el camión, inmovilizan al conductor, le tapan la boca, lo meten en la cabina-dormitorio y lo mantienen ahí un rato”. Luego, “lo pasan a uno de esos tres autos, se lo llevan y lo abandonan mientras ellos se llevan el contenedor”. Muñoz destacó que los conductores de los camiones robados son profesionales, capaces de conducir “tan bien o incluso mejor que el conductor original”.

La carga sustraída se revende a través de intermediarios en establecimientos con controles laxos, pequeños mercados, bodegas y locales comerciales, según Yeric Vega Blanco, agente del OIJ. El principal indicio de que la mercancía es robada es su bajo precio, a menudo “menos de la mitad del precio”. Por ejemplo, neumáticos que normalmente cuestan 50.000 colones (aproximadamente USD 110) se venden a 25.000, y televisores de 60 pulgadas que valen entre 350.000 y 400.000 colones se ofrecen a 100.000.
En 2025, Costa Rica aprobó la ley 10736, que incrementó las penas de prisión por la recepción de mercancía robada de alto valor, pero el mercado ilícito persiste.
Los 156 robos de 2025 representaron un aumento del 31% respecto a 2024, según cifras del OIJ citadas por la Cámara de Comercio Exterior (Crecex). Para mediados de junio de 2026, se habían sumado 50 denuncias adicionales, acumulando 225 casos en dos años y medio, según Delfino.cr. Un análisis posterior de La República elevó esta cifra a 330 casos entre 2024 y 2026, lo que equivale a casi una denuncia cada dos días. Las pérdidas directas para los transportistas se estiman en USD 2 millones, aunque el perjuicio potencial por el valor de las cargas podría superar los USD 13 millones.

Alajuela, Puntarenas y Limón son las provincias con mayor concentración de casos, según registros del OIJ difundidos por Delfino.cr. Representantes del transporte terrestre, navieras, puertos y entidades gubernamentales tienen previsto reunirse el 5 de noviembre en el Centro de Convenciones de Costa Rica para un congreso sobre seguridad logística y el robo de mercancías en tránsito.
Fuente: Infobae
Apoya el periodismo independiente
Sinpe 6334-5121 | Donar Aquí

