Haití | El excónsul de Haití en República Dominicana, Edwin Paraison, ha señalado que el despliegue de tropas salvadoreñas en el país, ordenado por el presidente Nayib Bukele, ha generado inquietud entre los líderes criminales que controlan extensas áreas de Puerto Príncipe y las rutas de transporte. Paraison afirmó al diario Hoy que la población haitiana apoya la presencia de estas tropas con la expectativa de que se recuperen los territorios dominados por las bandas.
La Fuerza de Supresión de Pandillas, compuesta por 2.000 soldados salvadoreños, concentra sus operaciones en la franja entre Croix-des-Bouquets, Canthier y Font Parisienne. Esta zona es relevante porque allí desaparecieron cuatro técnicos salvadoreños, y la presencia militar busca frenar las actividades criminales diarias de las organizaciones armadas.

Paraison indicó haber recibido información sobre desbandadas dentro de las estructuras criminales, mencionando específicamente a la pandilla liderada por Joseph Wilson, conocido como Lanmo Sanjou, y movimientos similares en el grupo de Claudy Celestin, alias Chen Mechan. El excónsul describió un cambio en la actitud de los líderes de las bandas, señalando que “por primera vez he notado que el miedo comienza a apoderarse de ellos”.
Las bandas armadas financian parte de sus operaciones mediante peajes ilegales y extorsiones a empresarios. En el comercio transfronterizo, los transportistas de productos dominicanos deben pagar a las bandas USD 5.000 por semana, según Paraison. Estos cobros ilegales encarecen la circulación de mercancías dentro de Haití, ya que los empresarios trasladan el costo de las extorsiones al precio final para los consumidores. Aunque los pagos exigidos a camiones y contenedores dominicanos se concentran en la carretera internacional, la presión sobre el comercio interno es diaria y más intensa.

La búsqueda de los cuatro técnicos salvadoreños se realiza bajo la preocupación de que puedan haber fallecido. La llegada de las tropas ha recibido apoyo popular, aunque algunos sectores, según recogió Listín Diario, cuestionan que los militares salvadoreños no dependan del mando de la fuerza local, sino del alto mando de El Salvador.
Bukele había condicionado el envío de soldados a Haití en 2024 a tres requisitos: un mandato de las Naciones Unidas, la aceptación del gobierno haitiano y financiamiento de la comunidad internacional. Paraison sostuvo que estas condiciones se cumplen actualmente. El activista recordó que han pasado seis años desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse y tres desde la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que creó una fuerza antipandillas. Durante este período, se envió un contingente policial desde Kenia, pero no se lograron recuperar territorios ni arrestar a líderes de las bandas. Paraison lamentó que “ni las autoridades haitianas ni los organismos internacionales pueden presentar resultados después de tantos años”.

Fuente: Infobae
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