Venezuela | Una operación militar ejecutada por las Fuerzas Armadas venezolanas contra una instalación atribuida al Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el estado de Apure, cerca de la frontera con Colombia, habría recibido apoyo de inteligencia y drones de Estados Unidos. Así lo indicaron cuatro funcionarios estadounidenses citados por The New York Times.
El ataque, que tuvo lugar el viernes 30 de octubre en una zona rural próxima al caserío Buena Vista del Meta, dejó al menos 23 muertos, según la organización no gubernamental Fundaredes. Un alto oficial militar venezolano confirmó al diario estadounidense la ejecución del bombardeo, aunque afirmó no haber recibido información directa sobre una eventual participación de Estados Unidos.
Ni Washington ni Caracas han asumido públicamente la responsabilidad conjunta por la operación. Funcionarios estadounidenses atribuyeron a Washington un aporte de inteligencia y drones, y uno de ellos señaló que el tipo de aeronave no tripulada utilizada suele ser operada por fuerzas estadounidenses, sin precisar quién controló los equipos durante el ataque.

La instalación atacada era identificada por habitantes y organizaciones de derechos humanos como un punto utilizado por el ELN para actividades vinculadas con el tráfico de cocaína, según testimonios recopilados por Fundaredes. Fuentes militares consultadas por medios colombianos indicaron que la planificación de la ofensiva se extendió por cerca de un mes e incluyó drones y helicópteros artillados.
Fundaredes, una organización con presencia en la zona fronteriza, fue la primera en alertar sobre lo ocurrido. Su coordinador en Apure, Juan Francisco García, informó que residentes de fincas cercanas escucharon dos explosiones y hallaron cuerpos entre los restos de la estructura. La entidad elevó el saldo a al menos 23 fallecidos, cifra no confirmada por las autoridades venezolanas. García declaró haber visitado una morgue y observado cadáveres con heridas por explosivos, y afirmó que testimonios de sobrevivientes y familiares sugieren que entre las víctimas había personas no pertenecientes a la guerrilla, incluyendo pilotos, proveedores y familiares.

El medio estadounidense indicó que algunas identificaciones halladas en los cuerpos correspondían a ciudadanos venezolanos. Periodistas de la Alianza Rebelde Investiga identificaron también víctimas de nacionalidad colombiana y mexicana, según El País de España.
El Departamento de Estado de Estados Unidos remitió las consultas al Departamento de Defensa, que a su vez señaló al gobierno venezolano como responsable de responder sobre el ataque. Las autoridades de Caracas no emitieron una explicación detallada sobre la operación. Días después, el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, se refirió a unas “muertes extrañas” en Apure y anunció investigaciones, sin confirmar el ataque contra el ELN ni pronunciarse sobre un posible respaldo de Estados Unidos. El Ministerio de Defensa de Colombia negó cualquier participación en la ofensiva.

El ELN ha mantenido presencia en estados venezolanos limítrofes con Colombia, como Apure, Táchira, Zulia y Amazonas, utilizando esos territorios como refugio, corredor logístico y plataforma para economías ilegales como el narcotráfico y la minería aurífera, según informes de organizaciones internacionales y centros de investigación. Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz, sugirió que el ataque podría obligar a la organización a reforzar la protección de sus mandos y revisar su despliegue en la frontera. La ofensiva en Apure expone un posible incremento de la cooperación en inteligencia, vigilancia y localización de objetivos en Venezuela.


Fuente: Infobae
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