Los ministros de Asuntos Exteriores del G7, que incluye a Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, exigieron el lunes por la noche a los hutíes de Yemen el cese inmediato de sus acciones militares, amenazas y ataques contra el transporte marítimo. La declaración fue difundida al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En el mismo documento, los cancilleres pidieron a Irán que ponga fin al suministro de armas y al apoyo a los hutíes, señalando que este respaldo viola resoluciones anteriores del Consejo de Seguridad de la ONU. Los ministros advirtieron que las acciones del grupo proiraní constituyen una “peligrosa trayectoria de escalada que corre el riesgo de agravar aún más el conflicto, perjudicar el comercio internacional y crear inestabilidad económica a escala mundial”.

El G7 reclamó garantías para una “seguridad marítima permanente, así como los derechos y libertades de navegación en todo el mundo”. Los hutíes han consolidado su control sobre el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, un paso marítimo que conecta Europa con Asia a través del mar Rojo y el canal de Suez. En las últimas semanas, el grupo ha lanzado una ofensiva para ampliar su control sobre toda la costa yemení del mar Rojo, incluyendo la ciudad portuaria de Mokha. Este estrecho es crucial para Arabia Saudita, principal exportador mundial de crudo, cuyas exportaciones han registrado una fuerte caída del tráfico en la zona. Su importancia para Riad ha aumentado desde que Irán bloqueó el estrecho de Ormuz, ubicado en el otro extremo de la península arábiga.
Los avances de los hutíes han reforzado el control de Irán y sus aliados sobre dos vías marítimas estratégicas para el transporte de petróleo de los países del Golfo, entre ellas Ormuz. El conflicto en Yemen se inició en 2014, cuando los hutíes tomaron la capital, Saná. Aunque permaneció prácticamente congelado desde 2022, las hostilidades se reanudaron en julio en el marco del conflicto regional iniciado por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. Arabia Saudita lidera desde 2015 una coalición que respalda al Gobierno yemení reconocido internacionalmente. Esta intervención saudí ha intensificado una guerra que ha generado una de las crisis humanitarias más graves del mundo.

Recientemente, ataques saudíes contra el estratégico puerto yemení de Hodeida, en el mar Rojo, causaron al menos seis muertos y ocho heridos, según la agencia Saba, vinculada a los hutíes. Estos bombardeos ocurrieron después de un ataque hutí contra Riad el sábado, el primer ataque dirigido contra la capital saudí en varios años, lo que representa un nuevo episodio de escalada entre el grupo proiraní y Arabia Saudita.

Fuente: Infobae
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