División en Europa por el presupuesto de la Unión Europea ante el rechazo de algunos países a aumentar la deuda común y solicitar recortes

Europa se encuentra dividida respecto al futuro de su presupuesto, con un grupo de países, incluyendo Alemania, Países Bajos, Austria y las naciones nórdicas, exigiendo una reducción de "varios cientos de miles de millones de euros" en el próximo presupuesto de la Unión Europea. Estos países, conocidos como los 'frugales', también rechazan la posibilidad de recurrir a nuevas emisiones conjuntas de deuda.

En contraste, España y otros países, denominados los 'amigos de la cohesión', defienden la continuidad de una sólida dotación para la Política Agraria Común (PAC) y los fondos de cohesión. Argumentan que estos instrumentos son esenciales para reducir las diferencias económicas entre los territorios y tienen un impacto directo en la competitividad.

Los responsables de Asuntos Europeos de los países 'frugales' coordinaron sus posiciones, donde la ministra sueca para Asuntos Europeos, Jessica Rosencrantz, afirmó la necesidad de recortes sustanciales. El representante alemán, Gunter Krichbaum, propuso "liberar inversiones de políticas tradicionales" como la PAC y la política de cohesión para redirigir recursos hacia prioridades como la competitividad, la seguridad, la defensa y la descarbonización. Los 'frugales' se oponen a nuevas emisiones de deuda conjunta y a elevar sus contribuciones nacionales, planteando que las nuevas prioridades deben financiarse mediante la redistribución de recursos existentes.

La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen. (AP Foto/Pascal Bastien, Archivo)

Por su parte, España, junto con Polonia, Portugal y Grecia, se opone a que cualquier reducción presupuestaria afecte a las partidas agrícolas y regionales. El secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, defendió que la propuesta inicial de la Comisión Europea para estos programas ya era el "mínimo". Madrid también reclama un "fondo europeo de adaptación al cambio climático", financiado con un "gravamen europeo permanente sobre los beneficios al sector del petróleo y el gas".

Sampedro también abogó por la incorporación de nuevos mecanismos de deuda conjunta y un pago "gradual" de los pasivos derivados del fondo de recuperación, una postura que coincide con la propuesta del ministro de Economía, Carlos Cuerpo. El representante español planteó un "nuevo" programa Next Generation EU para responder a emergencias y permitir a los Estados solicitar préstamos hasta 2032.

Un vendimiador recoge la uva en un viñedo de Francia. REUTERS/Sarah Meyssonnier

Otro punto de conflicto es la búsqueda de nuevos ingresos o "recursos propios" para el futuro presupuesto, una cuestión que también divide a los Estados miembros. Existen propuestas de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo, pero ninguna cuenta con el apoyo unánime necesario. El ministro francés, Benjamin Haddad, destacó la importancia de un acuerdo sobre nuevas fuentes de financiación para evitar que los "recortes masivos" afecten a fondos como el de Competitividad en lugar de la PAC o la política de cohesión.

Los Estados miembros esperan alcanzar un acuerdo definitivo en la cumbre de líderes de octubre, aunque las posiciones siguen distantes. La presidencia de turno de la Unión Europea, ejercida por Irlanda, presentará un documento de compromiso para acercar posturas. Se contempla la posibilidad de una cumbre extraordinaria a finales de noviembre si las diferencias persisten.

Cosechadora en un campo de trigo. REUTERS/Stephane Mahe

Fuente: Infobae

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