Un estudio pionero realizado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha revelado que la erupción del volcán Tajogaite en La Palma, ocurrida en 2021, triplicó el riesgo de tos crónica y duplicó las alteraciones pulmonares obstructivas en la población afectada. Los resultados de la investigación, denominada Analysis of Exposure and Respiratory Health Effects of Volcanic Eruption in the Canary Island (ASHES), fueron presentados el martes 22 de septiembre en el Hospital Universitario de La Palma.
El estudio analizó a más de 1.000 personas durante cinco años, comparando la evolución de grupos expuestos y no expuestos a las emisiones volcánicas dentro de la misma isla. El doctor David de la Rosa, presidente de SEPAR, explicó que “los resultados muestran una relación entre la exposición prolongada a la erupción y la presencia de síntomas respiratorios, con afectación clara en la función pulmonar de los grupos más expuestos”.

Los hallazgos detallan que los síntomas respiratorios se intensificaron durante la erupción y persisten con el tiempo. Los grupos con mayor exposición presentaron hasta tres veces más probabilidad de sufrir tos y el doble de alteraciones compatibles con obstrucción pulmonar. La dificultad respiratoria post-erupción se incrementó notablemente, siendo 9.1 veces más probable en el grupo de alta exposición y 11 veces más en el de exposición moderada.
En cuanto a la población infantil, se recogieron datos de 188 menores, de los cuales entre el 25% y el 50% presentaron síntomas respiratorios como picazón nasal y congestión. La picazón ocular fue reportada por aproximadamente el 60% de los niños, aunque este síntoma disminuyó posteriormente. Otros síntomas como tos, dolores de cabeza, congestión nasal, dolor de garganta y problemas cutáneos se mantuvieron estables entre 10 y 17 meses después del fin de la erupción.

El estudio también identificó una mayor vulnerabilidad en mujeres y en niños con condiciones respiratorias previas o expuestos al tabaco. Las mujeres registraron una mediana de cinco síntomas en el grupo de exposición moderada, frente a 3.5 en los hombres. Los autores sugieren que la menor capacidad pulmonar de las mujeres podría hacerlas más susceptibles a los gases irritantes. En el caso de los niños, aquellos con enfermedades respiratorias previas y los expuestos a fumadores mostraron tasas significativamente más altas de síntomas como la tos.
Además del impacto respiratorio, el proyecto ASHES señala un aumento en el consumo de recursos sanitarios y alteraciones relacionadas con la salud mental en la población afectada. El doctor Ciro Casanova, uno de los investigadores, enfatizó que “una erupción volcánica no termina cuando cesa la actividad volcánica” y que la vigilancia sanitaria debe continuar, adaptándose a los perfiles más vulnerables.

Fuente: Infobae
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