Un análisis de investigadores estadounidenses indica que el fenómeno de El Niño podría prolongarse hasta principios de 2027. Los expertos advierten que la preparación de los centros urbanos frente a este evento climático debe ir más allá de las obras de infraestructura, integrando también las necesidades de las poblaciones más vulnerables.
El Niño es una variación climática natural que se presenta periódicamente, caracterizada por el aumento de las temperaturas en la zona oriental del océano Pacífico. Este calentamiento modifica los patrones atmosféricos, alterando el régimen de lluvias con posibles inundaciones en zonas secas y escasez de agua en regiones húmedas. Además, contribuye al aumento de la temperatura media global, impactando la salud durante las olas de calor y elevando el riesgo de inundaciones costeras, erosión y daños en infraestructuras en la costa oeste de Estados Unidos.

Los investigadores señalan que los planes de preparación se suelen enfocar en aspectos físicos como diques, drenajes y mantenimiento de infraestructuras críticas. Sin embargo, destacan la importancia de considerar factores sociales que determinan la capacidad de una comunidad para resistir y recuperarse de los desastres. Personas sin vivienda, adultos mayores, individuos con discapacidad y hogares de bajos ingresos enfrentan mayores dificultades para prepararse y evacuar, requiriendo apoyo adicional en transporte, medicamentos o refuerzo de sus viviendas.
El estudio, en el que participó Tietjen junto con especialistas de la Universidad de Tufts, identificó deficiencias en políticas públicas y recursos para responder a amenazas crecientes. Se observó que los gobiernos evalúan más fácilmente los daños en edificios y redes de servicios que las condiciones sociales que multiplican el riesgo. La preparación efectiva, según los expertos, exige coordinación entre áreas como vivienda, salud, servicios sociales y gestión de emergencias, así como una continuidad en las acciones para abordar problemas estructurales como la escasez de vivienda asequible y la pobreza.

Los simulacros son herramientas clave para identificar estas carencias antes de una emergencia. En el Área de la Bahía de San Francisco y el condado de Durham, en Carolina del Norte, se han realizado ejercicios para ensayar respuestas ante fenómenos extremos asociados a El Niño. En Oceanside, California, se formó un grupo de trabajo interdepartamental para coordinar la planificación y el monitoreo del río San Luis Rey. La anticipación, el mantenimiento y la atención a las poblaciones más vulnerables son medidas esenciales ante la temporada de mayor riesgo.





Fuente: Infobae
Apoya el periodismo independiente
Sinpe 6334-5121 | Donar Aquí

