Costa Rica | Expertos de la firma internacional Gensler señalan que las viviendas, edificios y ciudades del país deben prepararse para condiciones climáticas más extremas en las próximas cinco décadas. Esta adaptación, según el informe “Resilience by Design 2026” del Gensler Research Institute, es crucial para mitigar riesgos como las altas temperaturas, inundaciones y sequías, que pueden comprometer la seguridad y generar pérdidas económicas.
La relevancia de esta advertencia se fundamenta en eventos climáticos recientes en Costa Rica, como la temperatura de 41 °C registrada en Filadelfia de Guanacaste en marzo de 2024 y las inundaciones y deslizamientos de noviembre del mismo año. Además, el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, con una probabilidad superior al 90% de alcanzar gran intensidad en el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027, resalta la urgencia de esta planificación.

Fabiola Sánchez, líder regional de Sostenibilidad de Gensler, enfatiza la importancia de integrar los riesgos climáticos desde las fases iniciales de cualquier proyecto constructivo. Los edificios, al ser inversiones a largo plazo, deben diseñarse considerando los cambios ambientales proyectados para los próximos 50 años, incluyendo variaciones de temperatura y disponibilidad de agua. Actualmente, se dispone de más herramientas tecnológicas, información histórica y proyecciones climáticas para fundamentar estas decisiones.
La ubicación del terreno, la exposición a inundaciones, la disponibilidad de agua, los materiales y los sistemas de ventilación son factores clave que determinan la capacidad de una edificación para resistir condiciones meteorológicas extremas. Gensler estima que considerar estas variables desde el diseño puede reducir costos por daños estructurales y operacionales. Un estudio de la Cámara de Comercio de Estados Unidos citado por Gensler sugiere que cada dólar invertido en preparación ante desastres puede evitar hasta 33 dólares en futuras pérdidas de actividad económica.

Entre las soluciones propuestas, el informe sugiere para zonas con riesgo de inundación ubicar equipos eléctricos y sistemas esenciales en lugares menos vulnerables. Para áreas con escasez de agua, se recomienda implementar mecanismos de ahorro, captación de lluvia y reutilización. En regiones con altas temperaturas, se benefician la ventilación cruzada, la orientación adecuada de los edificios, aleros profundos y vegetación para sombra. Estas medidas no solo se aplican a construcciones nuevas, sino que las edificaciones existentes también pueden ser modificadas.
San José, junto con Santo Domingo, es mencionada como una ciudad tropical que requiere diseños adaptados a la temperatura y humedad elevadas, que a menudo superan el 80%. Para estas ciudades, Gensler propone soluciones como calles arboladas, pavimentos permeables, ventilación natural y espacios públicos con sombra para mejorar la movilidad peatonal y la comodidad. La integración de infraestructura verde y sistemas de gestión del agua también puede reducir la acumulación superficial durante lluvias intensas.

Gabriela Molina, directora de Diseño y líder regional de Sostenibilidad de Gensler, subraya el papel fundamental de elementos naturales como árboles, vegetación y suelos permeables en la adaptación al cambio climático, contribuyendo a la generación de sombra, regulación de temperaturas y gestión del agua. Por ello, el paisajismo debe integrarse desde el inicio de los proyectos, seleccionando especies adecuadas y preservando árboles maduros. La adaptación climática requiere la colaboración de arquitectos, ingenieros, paisajistas y profesionales ambientales para incorporar los riesgos climáticos futuros en todas las decisiones constructivas.
Fuente: Infobae
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