Honduras | Familias hondureñas, representadas por Gabriela Sandoval y Rocío Medina, han denunciado que sus hermanos fueron reclutados mediante engaños para participar en el conflicto armado entre Rusia y Ucrania. Los casos expuestos a Infobae revelan tácticas que van desde ofertas laborales falsas hasta promesas de altos pagos a través de portales de internet.
Wilfredo Lemuel Medina Zelaya, de 36 años, hermano de Rocío Medina, fue atraído por una supuesta oferta de empleo en una fábrica de arpones de pesca. Su decisión de viajar a Rusia estuvo motivada por la necesidad de cubrir los gastos médicos de su hija, quien padece convulsiones severas. Rocío Medina afirmó que su hermano fue engañado, ya que al llegar a Rusia fue enviado al ejército.
El proceso de Wilfredo Medina fue rápido; comunicó su partida tres días antes de viajar el 29 de abril. Su ruta incluyó escalas en Panamá y Estambul antes de arribar a Rusia a principios de mayo. Una vez en el país, le confiscaron su dinero y teléfono móvil, lo aislaron por quince días con alimentación deficiente y lo obligaron a firmar documentos en ruso que no comprendía. La última comunicación fue el 10 de julio de 2026, cuando informó a su esposa que posiblemente sería enviado al Batallón Oriental, en el Dombás, una zona de conflicto. Desde entonces, la familia no tiene noticias de él.

En un caso diferente, Héctor Gabriel Sandoval Zuniga, de 31 años, hermano de Gabriela Sandoval, fue seducido por un portal de internet que ofrecía un contrato con pagos elevados: un pago inicial de 15,600 USD, un salario mensual de 3,088 USD, un bono diario de 30,000 USD en zona de combate y una indemnización de hasta 150,000 USD por lesiones o fallecimiento. A pesar de los intentos de su familia por disuadirlo, viajó el 4 de mayo de 2026, siguiendo una ruta similar por Panamá y Turquía hasta el Aeropuerto Internacional de Kazán, Rusia.
Durante las primeras semanas, Héctor mantenía contacto con su familia mientras realizaba entrenamientos. Sin embargo, las dificultades para usar una aplicación de envío de dinero requerida por los reclutadores lo llevaron a firmar documentos en papel de forma forzosa. El 15 de junio de 2026, envió un último mensaje: “Hoy me separaron del grupo de compañeros. No sé si me van a dejar en algún taller o a saber, porque hasta el arma ya me la guardaron.” Desde esa fecha, su paradero es desconocido.

Estos casos no son aislados. En abril, cinco hondureños lograron escapar de campos de entrenamiento en Rusia al descubrir que serían enviados al frente de combate, y la Cancillería hondureña intervino para su repatriación. Sin embargo, para las familias Sandoval y Medina, el proceso institucional ha sido infructuoso. Tras 15 días sin comunicación de Héctor, la familia Sandoval acudió a la Cancillería el 30 de junio, donde se les informó que el portal de inscripción era “página de trata de personas”. A pesar de esto, las autoridades han citado limitaciones legales, indicando que los contratos militares son confidenciales para el gobierno ruso, impidiendo el acceso a información.
Ante la falta de respuestas, Gabriela Sandoval y Rocío Medina han decidido colaborar con comités internacionales dedicados a la búsqueda de ciudadanos latinoamericanos desaparecidos o prisioneros en el conflicto. Ambas hacen un llamado urgente al Gobierno de Honduras y al cuerpo diplomático para que activen mecanismos de verificación humanitaria y determinen si sus hermanos están vivos, en centros médicos o en campos de prisioneros, así como para coordinar su rescate y retorno al país.



Fuente: Infobae
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