Honduras | El país centroamericano ha puesto en marcha un programa de estimulación de nubes en el Corredor Seco, una región gravemente afectada por la escasez de precipitaciones, que impacta la agricultura, la ganadería y el suministro de agua. La iniciativa tiene como objetivo fomentar las lluvias en esta zona vital.
El primer vuelo de esta operación utilizó 100 litros de yoduro de plata, una sustancia empleada para inducir precipitaciones en nubes con características atmosféricas adecuadas. La misión se extendió por un periodo de 30 a 45 minutos, abarcando áreas estratégicas dentro del Corredor Seco.
Entre los sectores intervenidos se encuentran puntos clave relacionados con las cuencas que alimentan la represa José Cecilio del Valle y el río Nacaome, ubicados en el departamento de Choluteca. Adicionalmente, se incluyeron zonas en los municipios de Maraita, Liure, Texiguat, Reitoca y Alubarén. La selección de estas localidades se basa en su importancia para la disponibilidad hídrica en actividades agrícolas, ganaderas y para el abastecimiento comunitario.

La técnica de estimulación de nubes busca optimizar la formación de lluvia en sistemas nubosos que ya poseen las condiciones atmosféricas propicias, lo que implica que las operaciones no se efectúan de forma indiscriminada, sino que dependen de un análisis meticuloso de las condiciones atmosféricas.
El programa prevé la realización de aproximadamente 20 vuelos en un lapso de dos a tres meses. Sin embargo, la calendarización no es rígida, ya que cada vuelo está supeditado a los pronósticos meteorológicos y a factores como la temperatura, la humedad y las propiedades de las nubes. Los equipos técnicos mantienen un monitoreo constante para identificar los momentos y lugares óptimos para cada intervención.
La estrategia busca cubrir una extensión de entre 1.8 y 2.3 millones de hectáreas, focalizándose en las áreas más afectadas por la reducción de precipitaciones, donde el agua es esencial para las actividades productivas. Tras la primera operación, los especialistas han iniciado el análisis de los datos recabados para evaluar la cantidad de precipitación resultante y determinar la eficacia de la estimulación de nubes.

Estos registros serán cruciales para comparar las condiciones hídricas antes, durante y después de cada vuelo, a medida que el programa progrese. La iniciativa surge en un contexto de creciente preocupación por la disminución de las lluvias en el Corredor Seco hondureño, donde las precipitaciones influyen directamente en la producción agrícola, ganadera y en la disponibilidad de agua. Los equipos continuarán monitoreando las condiciones meteorológicas para futuras operaciones, siempre y cuando se presenten nubes con las características requeridas de temperatura y humedad.

Fuente: Infobae
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