España | Amnistía Internacional ha denunciado casos de “tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes” por parte de miembros de las Fuerzas Armadas españolas contra migrantes en Ceuta. La organización atribuye estos abusos, que incluyen palizas, acoso y humillaciones, a unidades de Regulares y de la Legión, indicando que “parecen responder a un patrón”.
La denuncia se basa en una visita realizada por Amnistía Internacional entre el 10 y el 15 de septiembre, durante la cual entrevistaron a más de 65 migrantes y solicitantes de asilo. Veintidós de estas personas, sin distinción de edad, condición o género, relataron haber sufrido agresiones por parte de militares, incluyendo robos de dinero y confiscación de teléfonos móviles. Entre los entrevistados se encontraban 31 menores de entre 13 y 17 años, 26 mujeres (dos de ellas embarazadas), y 12 personas que habían solicitado o tenían intención de solicitar asilo. Todos los afectados procedían de Marruecos, Argelia, Somalia y Yemen.

La organización ha documentado lesiones compatibles con golpes de defensas rígidas en dos jóvenes marroquíes, uno de los cuales afirmó haber sido obligado a arrodillarse antes de ser agredido. Otro joven relató haber sido empujado desde una altura elevada por militares mientras dormía, resultando en una imposibilidad para caminar durante 25 días. Dos jóvenes más, uno marroquí y otro argelino, describieron haber sido golpeados con porras y puñetazos mientras estaban inmovilizados con bridas de sujeción, cuyas marcas fueron constatadas por la organización. Uno de ellos detalló: “Me pusieron bridas y me metieron en el maletero. Cuando me sacaron, me amordazaron la boca y me pegaron la cara contra un árbol, y así me pegaron porrazos y puñetazos. Cuando terminaron, me tiraron por un terraplén”.

Entre las prácticas denunciadas también se encuentran insultos y amenazas constantes para que los migrantes abandonen Ceuta, la prohibición de dormir por la noche y transitar de día, y la obligación impuesta a jóvenes musulmanes de “raparse el pelo” y “arrodillarse para besar una cruz cristiana”. Se ha reportado que algunos militares actuaron “de noche y encapuchados” y utilizaron espray irritante antes de proceder a la “expulsión sumaria a través de la valla del Tarajal”. Esta información es consistente con la documentación de Border Resistance, que incluye partes médicos de fracturas y traumatismos craneales atribuidos a agresiones militares.
El mando único en Ceuta ha identificado 2.383 menores migrantes no acompañados, de los cuales entre 500 y 700 permanecen en la calle sin cobertura, en un contexto de disputa política sobre su acogida. Unas 800 mujeres, algunas con hijos, también viven en situación de calle. El Consejo General del Poder Judicial ha informado de 37 investigaciones abiertas por violencia sexual contra mujeres y niñas migrantes, con 39 víctimas en total, 14 de ellas menores de edad.

Amnistía Internacional también ha documentado casos de menores no acompañados a quienes la policía rechaza protección, vulnerando la legislación española. Además, ha constatado que a solicitantes de asilo de zonas en conflicto como Somalia y Yemen no se les inició el procedimiento de asilo ni se les realizaron entrevistas de detección de vulnerabilidades, incumpliendo las normas europeas vigentes desde junio. Un ciudadano yemení relató que fue expulsado sin procedimiento seis días después de entrar a Ceuta, a pesar de intentar mostrar su pasaporte y solicitar protección internacional.
La organización ha registrado un “hostigamiento diario de naturaleza racista, xenófoba e islamófoba” contra migrantes y ceutíes de origen marroquí, a quienes militares impiden el paso a comercios y al centro de la ciudad basándose en el color de la piel o la vestimenta. Un equipo de Amnistía Internacional presenció cómo militares interrogaban a personas racializadas en un banco público, y al pedir explicaciones, un militar respondió: “Tenemos órdenes para que no se sientan cómodos”.

Asimismo, Amnistía Internacional ha documentado el hostigamiento contra organizaciones humanitarias, con activistas que denuncian obstáculos en su labor, incluso al intentar distribuir productos de higiene a mujeres. Se reportó el bloqueo de la sede de No Name Kitchen por un vehículo militar y la detención de dos de sus activistas. El 20 de septiembre, activistas y una diputada fueron agredidos con huevos y piedras durante una movilización, sin una intervención policial decidida. La propia delegación de Amnistía Internacional fue identificada por la Policía Nacional y recibió insultos de militares en Ceuta.
La organización ha enviado una carta a los presidentes del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y de Ceuta, Juan Vivas, con nueve recomendaciones. Estas incluyen asegurar asistencia humanitaria, identificar y proteger a menores no acompañados, ordenar el cese de ataques por parte de fuerzas de seguridad, investigar los abusos y garantizar el acceso al procedimiento de asilo sin expulsiones colectivas. También han instado a las comunidades autónomas a facilitar la reubicación de menores para aliviar la saturación en Ceuta.

Fuente: Infobae
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