Costa Rica | La población de niños y niñas en Costa Rica, específicamente en el rango de edad de cinco a 14 años, se proyecta a disminuir un 28% para el año 2033 en comparación con 2024. Esta previsión se desprende del informe “Education at a Glance 2026” (Panorama de la Educación 2026) elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
La reducción estimada para el país es significativamente superior al descenso promedio del 9% calculado para los países miembros de la OCDE durante el mismo periodo. Costa Rica se ubica entre las naciones con mayores proyecciones de decremento poblacional en este grupo etario, compartiendo esta tendencia con otros países como Corea, que lidera con un 40% de caída, y Argentina, que presenta una baja similar del 28%. Letonia y Lituania también registrarían descensos del 23% y 22% respectivamente.

Esta tendencia demográfica también se extendería a la población infantil más joven, con una disminución proyectada del 16% en la población costarricense de cuatro años o menos entre 2024 y 2033. Esta variación sugiere una posible reducción de la matrícula escolar que podría extenderse más allá de la próxima década.
Sin embargo, la OCDE enfatiza que una menor cantidad de estudiantes no implica automáticamente una reducción proporcional del personal docente. La demanda de maestros está sujeta a factores adicionales como la cantidad de alumnos por aula, las jornadas laborales, el tiempo de instrucción, la organización escolar, el financiamiento y la distribución geográfica de la población. Entre 2015 y 2024, mientras la cantidad de alumnos de primaria en los países de la OCDE aumentó un 2%, el número de docentes de ese nivel creció un 13% en términos de equivalentes de tiempo completo.

En el contexto de Costa Rica, durante el mismo lapso (2015-2024), la cantidad de estudiantes de primaria se redujo un 3%, mientras que el número de docentes de primaria se incrementó un 8%, según datos del reporte de la OCDE. El organismo señala que el descenso demográfico podría disminuir la demanda de profesores si las políticas educativas actuales no se modifican. No obstante, la necesidad de personal también se vinculará con jubilaciones y otras salidas de docentes, así como con decisiones sobre financiamiento, tamaño de grupos y distribución de plazas, lo que podría modificar el impacto de la caída poblacional en diferentes regiones del país.
Otro aspecto relevante es la concentración regional del descenso poblacional. Las áreas que experimenten una pérdida más acelerada de población infantil podrían enfrentar desafíos distintos a aquellas donde la matrícula se mantenga o disminuya a un ritmo más lento.

El informe también destaca que las instituciones de primaria en Costa Rica registran un promedio de 17 estudiantes por grado, en contraste con la media de 34 alumnos por grado en los países miembros y economías asociadas de la OCDE. Esta diferencia podría atribuirse a la distribución geográfica de la población y a la necesidad de garantizar el acceso educativo en comunidades más pequeñas, especialmente en zonas rurales donde una red dispersa requiere centros que atiendan a grupos reducidos.
Si bien las escuelas pequeñas pueden fomentar vínculos más estrechos entre estudiantes, docentes y familias, el mantenimiento de infraestructura y personal para una matrícula limitada puede elevar el costo por alumno. La menor fecundidad y la emigración de habitantes de áreas rurales podrían acentuar la reducción de la población escolar y complicar la continuidad de una amplia red de establecimientos educativos. La OCDE sugiere que la planificación de la oferta educativa debe considerar esta tensión, ya que la organización de la red no solo depende del número de alumnos, sino también de las condiciones de traslado y acceso en cada comunidad.

El reporte menciona el caso de Finlandia, donde el cierre de escuelas locales en algunas comunidades rurales se correlacionó con la pérdida de población, indicando una posible relación entre la presencia de servicios educativos y la permanencia de habitantes en localidades pequeñas. En contraste, Portugal agrupó la administración y gobernanza de varios centros educativos, manteniendo la oferta en distintas localidades sin trasladar a todos los estudiantes a una única escuela, lo que representa una modalidad de reorganización diferente. El alcance del impacto de estos cambios demográficos en la matrícula, los docentes y la infraestructura dependerá de las políticas educativas y las condiciones específicas de cada territorio.
Fuente: Infobae
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