América | El fenómeno de El Niño está alterando las condiciones agrícolas en el continente, provocando pérdidas de cultivos en Centroamérica y reducciones proyectadas en la producción de algunos granos y legumbres en Norteamérica. Esta situación ha puesto en alerta el abastecimiento para los próximos meses en naciones importadoras como Costa Rica.
En Centroamérica, la escasez de lluvias ha afectado las cosechas del primer ciclo agrícola de 2026. Honduras, en particular, ha reportado la pérdida de 8.772 hectáreas de maíz y 3.080 hectáreas de frijol rojo en el Corredor Seco, lo que llevó al gobierno a declarar alerta roja en varios municipios. La región de la costa del Pacífico, que abarca Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, recibió entre abril y agosto de 2026 solo entre el 30% y el 60% de las precipitaciones promedio, siendo uno de los periodos más secos desde 1981, según el GEOGLAM Crop Monitor for Early Warning. En Honduras y Nicaragua, las condiciones del maíz de la primera temporada agrícola fueron calificadas como “pobres” debido a la sequía y las altas temperaturas.

Nicaragua es un proveedor crucial de frijol negro y rojo para Costa Rica, lo que hace que la situación de sus cosechas sea relevante para el mercado costarricense.
Los indicadores climáticos señalan que El Niño se sigue fortaleciendo. El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indicó en septiembre que existe más del 90% de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre el otoño y el invierno del hemisferio norte de 2026-2027. Además, hay un 75% de probabilidad de que El Niño supere la intensidad de eventos registrados desde 1950 durante el trimestre octubre-diciembre de 2026, según el indicador RONI. La NOAA aclaró que una mayor intensidad de El Niño aumenta la posibilidad de impactos, pero estos no se manifestarán de la misma manera en todas las regiones.

Juan Carlos Sandoval, gerente general de La Maquila Lama, explicó que la disparidad en cómo el clima afecta a los países productores será clave para entender el comportamiento de los mercados, haciendo necesario observar múltiples regiones productoras y mantener diversas alternativas de abastecimiento.
En Norteamérica, también se prevén reducciones en la producción, aunque no se atribuyen exclusivamente a El Niño. Canadá proyecta para la temporada 2026-2027 una producción de 2.5 millones de toneladas de lentejas, un 26% menos que el ciclo anterior, y aproximadamente 350.000 toneladas de frijoles secos, una contracción cercana al 20%. En Estados Unidos, las proyecciones muestran una disminución del 13% en la producción total de frijoles secos (excluyendo garbanzos) y un 27% en la de lentejas en comparación con el año anterior. Estas reducciones se deben a factores como las condiciones climáticas, una menor superficie sembrada y variaciones en los rendimientos.

Para el mercado costarricense, que importa frijoles blancos de Estados Unidos y Canadá, lentejas de Canadá, y garbanzos de México, Canadá y Argentina, estas proyecciones son significativas. Los frijoles cubá provienen de México, y los frijoles negros y rojos de Estados Unidos, Argentina y Nicaragua. Sandoval enfatizó que el clima no tiene fronteras y lo que afecta una cosecha en cualquiera de estos países puede modificar la disponibilidad internacional de productos.
A pesar de las afectaciones y las proyecciones de reducción, los expertos consideran que es pronto para anticipar una escasez generalizada o un aumento de precios. La diversidad de proveedores en distintos países puede compensar los problemas en una zona específica. Sandoval instó a mantener la vigilancia sobre las cosechas, ya que es prematuro determinar el impacto final. La estrategia de las empresas importadoras incluye tener proveedores distribuidos globalmente y mantener inventarios para responder a alteraciones temporales del mercado.
Los próximos meses serán cruciales, ya que la NOAA anticipa que El Niño se fortalecerá hasta finales de 2026. La evolución de las precipitaciones, los rendimientos agrícolas y las próximas cosechas determinarán si las actuales afectaciones repercuten en la disponibilidad internacional de granos y legumbres y, eventualmente, en los consumidores costarricenses.
Fuente: Infobae
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