Argentina | La recuperación del crédito hipotecario de largo plazo en Argentina, particularmente para viviendas nuevas y en construcción, representa una oportunidad significativa para la economía del país. Carlos Spina, vicepresidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) y de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV), enfatizó la importancia de este enfoque.
La disponibilidad de fondos a mediano y largo plazo, ahora que el Estado ha reducido su déficit, permite al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) contribuir al financiamiento hipotecario. Esta medida es crucial, ya que el FGS, al ser un ahorro de largo plazo, es compatible con los activos de largo plazo que representan las hipotecas. Spina destacó que esta consistencia conceptual puede ayudar a los bancos a resolver el problema de obtener fondeo para créditos de 20 o 30 años.

A diferencia de la compra de una vivienda existente, que principalmente facilita una transferencia de patrimonio, el financiamiento de una vivienda nueva tiene un impacto económico multiplicador. El dinero se transforma en inversión en tierra, proyectos, obras, materiales, transporte, proveedores, profesionales, impuestos y, fundamentalmente, en empleo formal registrado, generando viviendas que antes no existían.
Spina señaló que el FGS no es solo una caja de recursos, sino un patrimonio con un fin específico, cuyas inversiones deben cumplir criterios de seguridad, rentabilidad y sustentabilidad del sistema previsional. Por ello, la discusión debe centrarse en cómo este financiamiento puede generar el mayor impacto posible en la economía real, respetando dichos criterios.
Actualmente, existen herramientas como las hipotecas divisibles para proyectos inmobiliarios, que facilitan el vínculo entre el crédito hipotecario y las viviendas en desarrollo. Spina subrayó la necesidad de que esta herramienta se consolide rápidamente para que el crédito llegue a la vivienda nueva, evitando la demora que experimentaron otras herramientas financieras en Argentina. Aunque la propuesta no busca reemplazar el crédito para vivienda usada, sino complementarlo, se espera que el crecimiento del financiamiento para vivienda nueva impulse una sociedad de propietarios, con más empleo y producción de viviendas.

Esta iniciativa es vista como un medio para reconstruir la movilidad social, fomentar el ahorro y la formación de patrimonio, además de movilizar el mercado inmobiliario y restaurar la cultura del crédito que el país había perdido.

Fuente: La Nación Argentina
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