Elecciones de Costa Rica en 2026 registraron 257 incidentes de desinformación y manipulación digital

Costa Rica | La campaña electoral de 2026 en Costa Rica estuvo marcada por un ecosistema de desinformación más intenso, descentralizado y tecnológicamente sofisticado, según un informe elaborado por el Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (PROLEDI) de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Observatorio Complutense de Desinformación.

El estudio documentó 257 incidentes de interferencia y manipulación de la información (IMI) entre el 1 de enero y el 1 de marzo de 2026, abarcando la etapa previa a los comicios, la jornada electoral del 1 de febrero y las semanas posteriores. La muestra se construyó mediante el monitoreo de redes sociales, medios digitales y contenidos identificados por plataformas de verificación. Los investigadores clasificaron los casos en desinformación, información errónea e información maliciosa, encontrando contenido fabricado, publicaciones fuera de contexto, material engañoso y episodios de acoso digital.

UCR detectó 257 incidentes de desinformación durante las elecciones de Costa Rica en 2026 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las redes sociales jugaron un papel central en la difusión de estos contenidos. Facebook concentró 179 incidentes, mientras que TikTok registró 85, X contabilizó 23 e Instagram ocho. El informe señala que la concentración de casos en Facebook y TikTok se relaciona con el alcance de estas plataformas entre los usuarios costarricenses y su capacidad de viralización.

Las candidaturas presidenciales y legislativas fueron el principal objetivo de los contenidos identificados, con 105 registros, seguidas por los partidos políticos, con 80, y el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), con 61. Se detectaron imágenes manipuladas y contenidos generados mediante inteligencia artificial que buscaban asociar a candidatos costarricenses con figuras políticas latinoamericanas polarizantes.

En el análisis de narrativas, el bloque más numeroso fue el relacionado con la integridad del proceso electoral y los ataques contra el TSE, agrupando 71 casos. Estos contenidos incluían acusaciones de supuesto fraude, manipulación del sistema de transmisión de resultados, diferencias en conteos manuales, afirmaciones sobre parcialidad del órgano electoral e instrucciones falsas sobre cómo emitir el voto. Gran parte de estas publicaciones aparecieron después de la elección, entre el 2 de febrero y el 1 de marzo. Entre ellas circularon afirmaciones sobre un supuesto informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que habría detectado fallas en el sistema de transmisión de resultados, las cuales el informe de PROLEDI calificó de falsas y contradictorias con las conclusiones de la misión de observación de la OEA.

TSE estuvo entre los principales blancos de la desinformación durante la campaña electoral de 2026 / (TSE)

Otro grupo de 54 casos fue clasificado dentro de la narrativa “Gobierno bajo ataque” y élites, presentando al oficialismo y a figuras como Rodrigo Chaves y Laura Fernández como víctimas de medios de comunicación, sectores económicos, el Poder Judicial u otros actores.

El uso de inteligencia artificial generativa fue identificado en 55 de los 257 incidentes analizados, incluyendo imágenes, audios y videos producidos o manipulados con IA. Esta tecnología se utilizó para reforzar temas como el anticomunismo, los cuestionamientos al TSE y los ataques contra candidaturas. Casi una tercera parte de los casos con IA representaba a políticos costarricenses junto a personajes como Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Fidel Castro o Hugo Chávez, a través de montajes. Un ejemplo mencionado fue un video falso en el que Nicolás Maduro supuestamente expresaba respaldo al candidato Ariel Robles, acumulando aproximadamente 298,000 visualizaciones en Facebook. Los investigadores concluyen que la IA dejó de ser un elemento marginal y se integró en las estrategias de manipulación de contenido político.

Casi toda la desinformación electoral de 2026 circuló por cuentas no vinculadas directamente al Estado (Photo by EZEQUIEL BECERRA / AFP)

Otro hallazgo relevante es que 255 de los 257 incidentes (99,2%) circularon a través de canales no atribuidos directamente al Estado, incluyendo perfiles personales, páginas anónimas, espacios de difusión política y generadores de contenido cuya propiedad o administración no pudo vincularse con estructuras estatales. Solo dos casos fueron clasificados como contenidos difundidos por canales vinculados al Estado, relacionados con cuentas oficiales en TikTok asociadas a la diputada Pilar Cisneros. Los influencers, comunicadores o divulgadores fueron señalados como actores causantes en 107 registros, mientras que otros actores de identificación difusa acumularon 101 casos. Además, se contabilizaron 22 incidentes vinculados con pseudomedios o panfletos, 18 con medios de comunicación, 15 con cuentas que presentaban características de bots y nueve relacionados con candidaturas.

El informe advierte que, aunque la mayoría de los canales no estuvieran formalmente vinculados al Estado, las narrativas mostraron una notable alineación con la agenda del oficialismo, aunque esto no permite concluir necesariamente que existieran estructuras formalmente coordinadas.

En su evaluación final, el informe sostiene que Costa Rica pasó de un entorno informativo históricamente estable a uno altamente polarizado, donde la desinformación se utilizó de manera sistemática en la confrontación política. Esta transformación se vincula con factores como la pérdida de confianza institucional, la fragmentación del sistema de partidos, cambios en el ecosistema de medios y un estilo de comunicación política más confrontativo. A pesar de los ataques, el TSE logró preservar la integridad del proceso electoral y mantener la confianza ciudadana. La respuesta institucional incluyó nueve conferencias de prensa, más de 50 comunicados, tres cadenas nacionales, el micrositio “¡Que no lo engañen!”, más de 40 contenidos difundidos durante el día de las elecciones y el proyecto Votante Informado. Los investigadores plantean la necesidad de fortalecer la alfabetización mediática, la transparencia de la publicidad electoral, los mecanismos de monitoreo y la discusión sobre una regulación democrática de las plataformas digitales.

Fuente: Infobae

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