Argentina | La Justicia de San Francisco ha dictado prisión perpetua para tres personas implicadas en el crimen de Aralí Vivas, una niña de 8 años cuyo cuerpo fue encontrado tras un incendio en una vivienda de Brinkmann en noviembre de 2024. Los condenados son Rocío Milagros Rauch, madre de la víctima; Ezequiel Matías Simeone, su expareja; y Cristian Hernán Varela, amigo de Simeone.
El tribunal los declaró responsables de abuso sexual con acceso carnal triplemente agravado y homicidio triplemente calificado. La madre de Aralí fue considerada partícipe necesaria en el ataque sexual y el asesinato. Simeone y Varela fueron imputados como autores del abuso y el homicidio, y a Simeone se le atribuyó también la responsabilidad de haber provocado el incendio en la vivienda, con la intención de borrar pruebas del crimen.

Durante los alegatos, la fiscal de Cámara, Consuelo Aliaga Díaz, había solicitado la pena de prisión perpetua para los tres acusados, mientras que las defensas pidieron la absolución. En el caso de Simeone, sus abogados cuestionaron la validez de las pruebas presentadas en el expediente.
Antes de la deliberación del tribunal, Rocío Rauch hizo uso de la última palabra y se dirigió a Ricardo Daniel Vivas, padre de Aralí y querellante en el proceso, pidiéndole que continuara buscando justicia para la niña. Sin embargo, al conocerse la sentencia, Rauch reaccionó con llanto y gritos, increpando a Vivas y responsabilizando también a Simeone y Varela. Expresó: “¡Ricardo, drogadicto culiado, culpa tuya me tuve que ir a buscar la comida para mi hija, drogadicto de mierda!”, y luego a los otros condenados: “Ustedes también”. También le reprochó a Simeone: “Vos te olvidaste que tenés hijos conmigo, desgraciado” y “Culpa tuya”.

Tras el fallo, familiares y allegados de Aralí manifestaron su alivio. Betiana Heredia, prima de Rauch, afirmó: “Gracias que hubo justicia” y cuestionó a la madre de la niña, expresando temor de que pudiera recuperar la libertad. El padre de Aralí declaró que su hija “se siente más aliviada” con la condena.
La investigación del crimen de Aralí Vivas comenzó con el incendio del 1 de noviembre de 2024. La acusación sostiene que Simeone inició el fuego para eliminar rastros. La autopsia reveló que no se detectó monóxido de carbono en los pulmones de la víctima, lo que sugiere que Aralí ya había fallecido antes del incendio. El fiscal Oscar Gieco indicó que la niña sufrió una “muerte traumática” y presentaba un traumatismo de cráneo, además de lesiones compatibles con abuso sexual. Las cámaras de seguridad también mostraron los movimientos de Simeone y Varela en el domicilio en las horas previas al incendio, lo que fue considerado relevante por la fiscalía.


Fuente: Infobae
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