El Ejército Argentino incorpora nuevos tanques TAM 2C-A2 y destaca la formación de sus tripulaciones

Argentina | El Ejército Argentino ha incorporado el segundo escuadrón de tanques TAM 2C-A2, una versión modernizada del Tanque Argentino Mediano, en el Regimiento de Caballería de Tanques 8, ubicado en Magdalena, provincia de Buenos Aires. Esta actualización tecnológica busca potenciar las capacidades militares del país.

La operación de estos blindados de última generación requiere una formación intensiva y una coordinación precisa entre los miembros de la tripulación. Según efectivos de la Caballería del Ejército, un escuadrón se compone de tres secciones de tanques, y cada sección opera con tres TAM 2C-A2. Cada blindado es tripulado por cuatro personas: un conductor, un cargador, un apuntador y el jefe de Tanque. Esta configuración es esencial para el funcionamiento del TAM 2C-A2, que se considera un sistema de armas determinante en un ataque por su poder de fuego.

DEF siguió las huellas de los tanquistas del Ejército Argentino y llegó hasta el Regimiento de Caballería de Tanques 8, en Magdalena, provincia de Buenos Aires, donde acaba de incorporarse el segundo escuadrón equipado con los nuevos TAM 2C-A2 (Fotos: Fernando Calzada)

El teniente Franco Stauber Saber, jefe de tanque y de Sección de Tanques, explicó que la formación para ser tanquista es un proceso continuo. Los oficiales inician su preparación en el Colegio Militar de la Nación, mientras que los suboficiales lo hacen en la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral”. Posteriormente, se perfeccionan en la unidad de combate y se especializan en cada sistema de armas debido a sus diferencias. Stauber, quien fue operador e instructor del TAM 2C-A2, destacó el orgullo de ser de los primeros en emplear este sistema modernizado, considerándolo un momento histórico para el Ejército.

El subteniente Alan Thomas, también integrante del Regimiento de Caballería de Tanques 8, enfatizó que ser tanquista va más allá de manejar un vehículo blindado, requiriendo preparación física, mental y profesional. Thomas expresó su honor por conducir una sección de TAM 2C-A2, un rol que no esperaba alcanzar.

El ruido, el peso de las toneladas, la incertidumbre del combate, el olor a pólvora y la potencia de fuego conviven con una certeza: detrás de cada sistema, hay personas que deben saber operar, decidir y confiar

La convivencia y la confianza son pilares fundamentales dentro de las tripulaciones. Los tanquistas comparten horas en un espacio reducido, lo que fomenta un lazo de unión y una coordinación casi automática. El teniente Stauber señaló que la tripulación debe conocerse a la perfección para ejecutar las funciones con pocas órdenes, desarrollando una amistad que trasciende la relación superior-subalterno. El subteniente Thomas describió esta relación como el “espíritu de cuerpo”, donde la fe ciega en el compañero y la autoridad es crucial, formando un vínculo similar al familiar. Esta confianza mutua se traduce en una responsabilidad compartida, donde cada miembro responde por el otro, asegurando la capacidad de operar los nuevos blindados.

Para poder operar estos modernos blindados –que son, por su poder de fuego, normalmente, los que llegan para definir un ataque–, cada Escuadrón tiene que contar sí o sí con los efectivos necesarios para poder integrar cada tripulación de tanques
“Es una orden tipo misión”, explica una de las autoridades militares del Regimiento de Caballería 8
“El tanquista es un experto en operar vehículos blindados. Uno se especializa en los distintos roles de combate que, en el caso de la familia TAM, son cuatro”, explica el teniente Franco Stauber Saber, jefe de tanque y, a su vez, jefe de Sección de Tanques
La tripulación comparte mucho más que una misión: son horas de convivencia en un espacio reducido, donde cada uno depende del otro (Fotos: Fernando Calzada)

Fuente: Infobae

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