Costa Rica | Olga Vargas, agricultora de Ujarrás en Buenos Aires de Puntarenas, ha sido distinguida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como una de las 100 Heroínas en los sistemas agroalimentarios y el desarrollo rural. Este reconocimiento se otorga a mujeres por su contribución a la agricultura y al desarrollo rural.
Vargas ha logrado expandir su cultivo de guayaba de 100 a 174 árboles, utilizando un manantial que también abastece de agua su hogar y permite la cría de alevines de tilapia. Este recurso hídrico ha sido fundamental para su explotación agrícola durante más de 20 años.
La iniciativa de la FAO se enmarca en el Año Internacional de la Agricultora 2026, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El reconocimiento a Vargas y a otras 99 mujeres se produce en la antesala del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se celebra cada 15 de octubre. La campaña global de la FAO para esta edición lleva el lema “Mujeres empoderadas, sistemas agroalimentarios transformados” y busca impulsar medidas para la igualdad de género en el ámbito rural.

La declaración de la Asamblea General de la ONU subraya el rol de las mujeres en los sistemas agroalimentarios, desde la producción hasta el comercio, y promueve un mayor acceso a la tierra, financiamiento, tecnología y mercados para reducir las disparidades de género en el sector rural.
Para la selección de estas heroínas, la FAO recibió 609 candidaturas de 131 países miembros. El proceso incluyó un filtro inicial de requisitos y cuotas por país, seguido de dos rondas de deliberación por parte de la alta dirección de la organización antes de aprobar la lista final. Entre las seleccionadas también se encuentran Cecilia Guineo Colguen, agricultora huilliche de Chile, y María Cantalicia Torres, guardiana de semillas de Venezuela.
El caso de Vargas se integra en el proyecto “Empoderando a las comunidades en sistemas agroalimentarios sostenibles”, financiado por la FAO y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). A través de esta iniciativa, Vargas recibió capacitación en gestión sostenible de suelos y mejoras en su infraestructura agrícola, incluyendo la instalación de un reservorio de agua. Este reservorio le ha permitido asegurar la disponibilidad hídrica durante la estación seca, un período en el que el acceso al agua es más limitado en su región.

La experiencia de Vargas resalta en un contexto regional donde persisten desigualdades. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que la población femenina rural en América Latina y el Caribe asciende a 60 millones. De este total, la FAO indica que el 36% de las mujeres rurales trabaja en el sistema agroalimentario en condiciones de desventaja. La organización enfatiza que la creación de capacidades, la inversión local y la gestión sostenible de los recursos pueden mejorar la seguridad alimentaria y las oportunidades económicas para las familias rurales.


Fuente: Infobae
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