El Salvador | Un simulacro nacional de terremoto, que recreó un sismo de magnitud ocho, expuso deficiencias en los tiempos de reacción, las rutas de evacuación y la respuesta ante víctimas, según informó Erick Rafael Vásquez, subdirector del Cuerpo de Bomberos. El ejercicio contó con la participación de más de 7,000 instituciones, incluyendo 5,413 escuelas públicas, 295 centros educativos privados y 44 hospitales.
Vásquez destacó que el objetivo de estos simulacros es identificar y mejorar aspectos antes de una emergencia real. Entre los problemas detectados se encuentran los tiempos de reacción de las brigadas y de las personas en los edificios, así como dificultades en la señalización, el respeto de las rutas de salida, el uso de los puntos de encuentro y la conducta de algunos participantes.

El subdirector enfatizó la importancia de los tiempos de respuesta, especialmente en escenarios con personas lesionadas o atrapadas. En tales situaciones, los equipos deben seguir una cadena de acciones que incluye búsqueda, localización, estabilización, rescate, atención médica y traslado. Los evaluadores analizan tanto la velocidad como la calidad de la atención, verificando si los brigadistas aplicaron los procedimientos previstos y si contaban con recursos para atender incendios, fugas de gas, cortocircuitos o víctimas atrapadas.
Una de las reacciones comunes y peligrosas durante un temblor es intentar salir de inmediato de un inmueble sin coordinación, lo que puede generar más víctimas que permanecer en el lugar. Vásquez subrayó que una evacuación debe ser organizada y dirigida, con líderes asignados para guiar a los grupos hacia zonas seguras. Los planes de emergencia deben considerar las características de cada edificio y de sus ocupantes, incluyendo personas con discapacidad, puntos de reunión, áreas señalizadas y la resistencia de la infraestructura.

Cada centro de trabajo, institución educativa u hospital debe disponer de brigadas de primeros auxilios, evacuación, prevención de incendios y manejo de materiales peligrosos, las cuales deben conocer los riesgos específicos de cada lugar. El Sistema Nacional de Protección Civil ha distribuido recursos en las zonas oriental, occidental y norte para reducir los tiempos de llegada ante una emergencia, evitando que todos los equipos deban movilizarse desde el área metropolitana. Vásquez explicó que un terremoto puede afectar carreteras y otras vías, dificultando la movilización de personal y equipos.
El Cuerpo de Bomberos ha incrementado su personal operativo de 302 antes de 2019 a cerca de 800, y cuenta con aproximadamente 150 inspectores y capacitadores, en contraste con los siete inspectores y diez capacitadores que tenía anteriormente. El simulacro evidenció que la preparación ante un sismo depende de la coordinación previa, la disciplina durante la evacuación y la capacidad de respuesta en los primeros minutos.


Fuente: Infobae
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