Argentina | El fenómeno de El Niño, que se presenta con una intensidad considerable en 2026, genera preocupación por las inundaciones en el Litoral, donde ya se registran evacuados en Corrientes y se espera que el río supere los 7 metros en la capital. Este evento climático, que la NOAA estima con un 75% de probabilidad de ser el más intenso desde 1950, plantea interrogantes sobre su impacto económico en el país.
Aunque el Banco Mundial calculó en 2021 que las inundaciones le cuestan a Argentina unos 1.000 millones de dólares anuales en activos destruidos, el sector agrícola argentino, un motor económico, observa el fenómeno con cautela. Históricamente, El Niño favorece las precipitaciones, mejora la humedad del suelo y puede impulsar los rendimientos, según Diego Picardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, quien sugiere que el balance económico general podría ser positivo.

Sin embargo, Picardo advierte que un episodio muy intenso podría causar excesos hídricos e inundaciones, lo que resultaría en pérdidas de producción y dificultades para la cosecha y el transporte de granos. También podría interrumpir actividades en las ciudades afectadas por las crecidas. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ha estimado que la intensidad de El Niño podría bajar de “muy fuerte” a “fuerte”, aunque sigue siendo un evento climatológico “muy importante”.
Según un estudio de EcoGo, en las 15 campañas con El Niño desde 1980/81, la soja rindió en promedio un 6,1% por encima de su tendencia y el maíz un 6,4%. Esto representa una diferencia de más de 10 millones de toneladas en una cosecha de 115 millones de toneladas, en comparación con los años de La Niña. Para la campaña 2026/27, se proyecta una cosecha de 155,8 millones de toneladas, un 10% menos que el récord anterior, pero esta estimación no incorpora aún el fenómeno de El Niño. Si la soja y el maíz repitieran el desvío promedio de los “años Niño”, se podrían sumar unas 7 millones de toneladas más.

Mariángel Ghilardi Sierra, coordinadora de Sectores y Negocios de Abeceb, coincide en que El Niño suele tener un impacto positivo en el agro y los cultivos extensivos como el trigo, la soja y el maíz, aunque el efecto será heterogéneo por región y actividad. Para la ganadería, más lluvias significan más pasto y menores costos, pero las inundaciones pueden ser perjudiciales. Ghilardi Sierra también señala que las inundaciones podrían generar subas de precios que impacten la inflación y afectar a la construcción. En cuanto a la energía hidroeléctrica, el exceso de agua obliga a las represas a generar más, lo que podría reducir el costo de generación al disminuir el uso de centrales térmicas más caras, aunque la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) aclara que un mayor caudal no se traduce en la misma proporción de energía.

En el mercado, se esperan subas de hasta el 10% en la carne vacuna para fin de año, debido a la menor oferta y un posible impacto de El Niño. Los alimentos y bebidas representan el 23,4% del Índice de Precios al Consumidor (IPC), y la carne tiene un peso del 7% al 13% dentro de ese rubro, lo que podría presionar la tendencia de desaceleración inflacionaria que busca el Gobierno.
El río Paraná alcanzó un pico de más de 26.300 metros cúbicos por segundo en los últimos días, lo que llevó a la represa hidroeléctrica de Yacyretá a abrir sus compuertas y emitir una alerta preventiva. Se espera que este torrente llegue al Delta en unos 20 días. A nivel regional, la CEPAL advirtió a fines de septiembre que un Niño extremo podría causar una pérdida acumulada de al menos el 2% del PIB de América Latina y el Caribe en tres años, y sumar hasta 4,8 millones de personas a la pobreza para finales de la década. José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, enfatizó que las respuestas post-emergencia son más costosas que las medidas preventivas.
Las pérdidas físicas para empresas y pymes en las zonas afectadas pueden ser variadas, incluyendo inventarios destruidos, interrupciones en la producción, problemas de abastecimiento, mayores costos logísticos e incumplimientos contractuales. Roberto Lynch, director general de Globaim Argentina, destacó que el costo de no poder operar puede superar ampliamente el valor de los daños físicos.
Fuente: Infobae
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