Brasil | El primer debate cara a cara entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, previo al balotaje, estuvo dominado por acusaciones mutuas de corrupción y referencias al presidente argentino Javier Milei. El encuentro, transmitido por la cadena Band, se caracterizó por un intercambio de golpes bajos y provocaciones, con escasas propuestas sobre políticas públicas.
Flavio Bolsonaro, senador del Partido Liberal (PL), cuestionó a Lula da Silva sobre las acusaciones que pesan contra su hijo mayor, Fabio Luis Lula da Silva, conocido como “Lulinha”. Se hizo mención a Roberta Luchsinger, una lobista amiga de Lulinha, quien en una entrevista previa a CNN Brasil sugirió que Lula no podía desconocer los negocios de su hijo y anunció que buscaría una delación premiada. La Policía Federal investiga a Lulinha y Luchsinger por presunto tráfico de influencias, incluyendo una propuesta no concretada para vender medicamentos a base de cannabidiol al Ministerio de Salud sin licitación, por un valor de hasta 120 millones de dólares. La defensa de Lulinha ha negado irregularidades.

Lula da Silva, por su parte, contraatacó pidiendo explicaciones a Flavio Bolsonaro sobre los más de 130 millones de reales que solicitó al banquero Daniel Vorcaro para financiar “Dark Horse”, una película sobre su padre. El presidente también ironizó sobre los elogios de su rival al modelo económico de Javier Milei, preguntándole si iba a “elegir el modelo de Milei” y si le pediría prestada la motosierra. Flavio Bolsonaro, cuya vocera económica, Daniella Marques, ha expresado inspiración en Argentina, evitó nombrar directamente al presidente argentino, pero prometió un “tijeretazo” contra la corrupción del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).
El debate también abordó otros temas. En economía, Flavio Bolsonaro prometió abrir un “espacio presupuestario” de 200.000 millones de reales (aproximadamente 39.000 millones de dólares) sin detallar cómo, y criticó el costo de vida. Lula da Silva admitió que la vida está cara, pero argumentó que lo era más durante el gobierno de Bolsonaro, defendiendo los aumentos del salario mínimo por encima de la inflación. En seguridad, Flavio Bolsonaro propuso clasificar a las facciones criminales como “narcoterroristas” y acusó a Lula de defender al Primer Comando de la Capital. En el segundo bloque, Lula da Silva llevó la discusión al terreno de la salud, recordando las 716.000 muertes durante la pandemia y cuestionando la promesa de Flavio de llevar el sistema público al “estándar Einstein”.

La tensión se mantuvo hasta el cierre del debate, con Lula da Silva acusando a la familia Bolsonaro de estar “subordinada a los intereses norteamericanos” y desafiándolos a abrir sus secretos bancarios y fiscales. Las encuestas recientes de Quaest y Datafolha muestran un empate técnico, con Flavio Bolsonaro ligeramente adelante en una, y Vox Brasil invirtiendo el orden a favor de Lula da Silva en otra. Ambos candidatos se volverán a encontrar en un debate televisivo el viernes, dos días antes de la votación.


Fuente: La Nación Argentina
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