México | La Dirección General del Bachillerato, adscrita a la Secretaría de Educación Pública (SEP), ha publicado una guía con siete pasos para la redacción de calaveritas literarias, un género en verso que combina humor e ironía para abordar el tema de la muerte durante la celebración del Día de Muertos.
El documento define el género y recomienda una métrica específica: el texto debe tener entre cuatro y cinco estrofas, con versos de ocho sílabas. El formato tradicional son las cuartetas, donde el primer verso rima con el tercero y el segundo con el cuarto. Cada estrofa debe mantener un contenido común, ya sea un momento, un personaje o un hecho.
Un elemento clave es el dominio de la rima consonante, donde coinciden vocales y consonantes entre dos o más versos. Se aconseja identificar el esquema de rima al inicio del poema para evitar romper el ritmo durante la lectura en voz alta.

La guía también sugiere que la calaverita tenga una estructura narrativa con introducción, desarrollo y desenlace. Esto permite que el personaje se encuentre con la muerte de diversas maneras, como por azar, por un defecto, un rasgo sobresaliente o un detalle sorpresivo. Esta estructura facilita un cierre irónico donde la muerte no siempre prevalece o el personaje enfrenta un revés inesperado.
El cuarto paso enfatiza la importancia de destacar los rasgos del personaje elegido, ya sean de carácter, físicos o relacionados con su rol social, ya que estos detalles son la base de la interacción con la muerte en el poema. Las calaveritas pueden basarse en defectos o cualidades de una persona, o en problemas y eventos conocidos, como las matemáticas o un eclipse.
Para el quinto paso, se recomienda aludir a la muerte con apodos como la Calaca, la Flaca o la Huesuda. Este recurso amplía las oportunidades de rima y refuerza el efecto cómico, además de evitar repeticiones y permitir ajustar los versos al esquema de rima sin forzar palabras.

El sexto paso es verificar la métrica, asegurando que los versos tengan una extensión consistente, preferiblemente de ocho sílabas, aunque se aceptan entre siete y once. Mantener la consistencia métrica es esencial para el ritmo característico del género al leerse en voz alta.
Finalmente, el séptimo paso aconseja el uso de un revisor de ortografía y redacción una vez terminada la composición, para asegurar que el texto cumpla con las reglas ortográficas, sintácticas y gramaticales antes de su presentación.


Fuente: Infobae
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