Estados Unidos | Richard Buchanan, de 72 años, quien según las autoridades federales era un integrante de la Mafia Mexicana y controlaba actividades criminales desde su celda, fue encontrado sin vida el martes por la mañana en la prisión estatal de Kern Valley, California.
La oficina forense del condado de Kern se encargará de determinar la causa del fallecimiento, según informó Terri Hardy, vocera del Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California (CDCR), en declaraciones recogidas por Los Angeles Times.
Buchanan cumplía una condena de cadena perpetua por secuestro y narcotráfico. Las autoridades federales lo señalaron por orquestar, durante dos décadas, una red de extorsiones, apuestas ilegales, narcotráfico y conspiraciones de asesinato que se extendió por el sur del condado de San Diego.

Aunque Buchanan negó cualquier vínculo con la organización, un funcionario penitenciario testificó que fue identificado como miembro en 1989. Las autoridades sostuvieron que ganó su lugar en la organización tras apuñalar a Manuel Rebeles, un exintegrante de la pandilla rival Nuestra Familia, en una cárcel del condado de San Diego. Rebeles sobrevivió al ataque, y Buchanan no fue condenado por este hecho, pero pasó gran parte de las dos décadas siguientes en prisión por robo, fuga y otros delitos.
El caso que lo llevó a prisión de por vida involucró a una guardia penitenciaria corrupta, Jessica Chavez, y a un recluso, Ernesto Torres. Chavez contactó a un subordinado de Buchanan cuando Torres la amenazó con exponer su relación. Buchanan advirtió a Torres que dejara en paz a la guardia, sugiriendo que Chavez participaba en otros actos de corrupción. Posteriormente, Buchanan y su subordinado, Steve “Spanky” Parraz, se presentaron en el domicilio de Torres, donde Parraz lo amenazó. Buchanan le ordenó a Torres que llamara a Chavez para asegurarle que no la molestaría más. Buchanan exigió dinero a Torres, quien, bajo coacción, ofreció información sobre un narcotraficante al que podían “cobrarle impuestos”. La policía detuvo el vehículo en el que se dirigían a encontrarse con el distribuidor, y los arrestó.

Chavez renunció al CDCR y se declaró culpable de amenazas criminales. Durante el juicio, testificó haber mantenido relaciones sexuales con el asociado encarcelado de Buchanan por agradecimiento.
Incluso después de su condena, Buchanan mantuvo su influencia, conservando el dominio sobre pandillas en el sur de San Diego, según un informante del FBI. Se afirmó que dividía con los hermanos Ayala el dinero de extorsión recaudado en las cárceles del condado, conocido como “the light bill”, y operaba casas de apuestas ilegales en sociedad con ellos. Una acusación federal indicó que Buchanan autorizó a pandilleros del condado de Imperial a cobrar “impuestos” en varias ciudades, y sus subordinados secuestraron y torturaron a un distribuidor de drogas que se negó a pagar.
En 2024, una escucha telefónica captó a Buchanan conversando con Ronaldo Ayala y Frank “Chino” Madriaga, otro miembro de la Mafia Mexicana, sobre la localización de un desertor de una pandilla. Ayala cumple una condena a muerte por un triple homicidio de 1985, y Madriaga fue declarado culpable en septiembre de conspiración para cometer asesinato.




Fuente: Infobae
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