Mundo | Las investigaciones de fraude y corrupción están siendo transformadas por nuevas herramientas tecnológicas, especialmente la inteligencia artificial (IA), que permite analizar grandes volúmenes de información de manera significativamente más rápida. Andrés Sarcuno, socio de Forensic Services de Deloitte, destacó en Infobae Talks Insights IA que estas herramientas han acelerado los procesos en un 90%.
Anteriormente, el análisis manual de millones de documentos era una tarea casi imposible debido a las limitaciones de tiempo y recursos humanos. Con la IA, esta barrera ha sido superada, permitiendo a los equipos procesar un millón de documentos en un tiempo récord. Además, la tecnología facilita la transcripción y el análisis de hasta 60.000 audios, adaptándose a las particularidades del lenguaje y los acentos, lo que requiere un enfoque diferente al de la búsqueda por palabras clave en textos escritos.

La búsqueda y solicitud de información, que antes podía tardar hasta 15 días, también se ha agilizado considerablemente. Sarcuno explicó que utilizan una experiencia similar a la de un agente de chat para explorar información en la web y dentro de las empresas, construyendo un contexto previo a cada investigación.
A pesar de la automatización de tareas monótonas, el rol del experto humano sigue siendo crucial. La IA permite a los profesionales dedicar más tiempo a los aspectos centrales de la investigación. Sin embargo, tareas como entrevistar a testigos, denunciantes o denunciados, así como la inspección física en el lugar de los hechos, como en un robo de inventario en una planta industrial, requieren la interacción y percepción humana. Sarcuno advirtió que un agente de IA no puede captar el contexto ni el lenguaje corporal de un denunciado.

La configuración de las herramientas de IA para investigaciones específicas también demanda conocimiento disciplinar. Sarcuno enfatizó que, aunque armar un agente es accesible, lograr que se comporte según los objetivos de una investigación solo puede ser definido por un profesional con dominio de su área, como un abogado o un contador. Por ello, alienta a su equipo a desarrollar sus propios agentes.
La supervisión humana es indispensable para clasificar datos y documentos. Aunque la IA puede reducir un millón de documentos a unos 500, la identificación de cuáles son realmente significativos y la interpretación de hipótesis complejas sobre cómo se encubre un fraude, siguen requiriendo el criterio y la capacidad de análisis de las personas. Antes de estas herramientas, los equipos se limitaban a analizar muestras de documentos.

Fuente: Infobae
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