Explosión de misil R-16 en Kazajistán dejó más de cien muertos en 1960

Kazajistán | El 24 de octubre de 1960, una prueba del misil balístico intercontinental R-16 en el Cosmódromo de Baikonur, Kazajistán, resultó en una explosión que causó más de un centenar de muertes. El incidente, conocido como la “Catástrofe de Nedelin”, fue mantenido en secreto por la Unión Soviética durante décadas y solo se hizo público tras su disolución.

La explosión ocurrió en presencia de altos mandos del Ejército Rojo y miembros del Kremlin. Ingenieros y técnicos habían recomendado posponer la prueba debido a fallas no resueltas. Uno de ellos advirtió al mariscal Mitrofan Ivánovich Nedelin, comandante en jefe de las Fuerzas de Misiles Estratégicos y máximo responsable del proyecto, sobre la inseguridad, a lo que Nedelin respondió: “Esto no es para cobardes”.

Una filmación en blanco y negro de dos minutos registró el momento en que el cohete de 30 metros de altura explotó, desatando un infierno de llamas. Las imágenes muestran a hombres corriendo, tambaleándose y derrumbándose con sus ropas en llamas. La película y los hechos fueron clasificados como secreto de Estado en un período de alta tensión de la Guerra Fría, con la carrera armamentista y espacial entre Washington y Moscú en su apogeo.

La explosión del misil ruso quedó registrada en una impactante filmación de dos minutos, en blanco y negro (Youtube)

Aunque el número exacto de víctimas no se ha establecido con certeza, las estimaciones varían entre cien y trescientas muertes. La tragedia se atribuye a la urgencia del Kremlin por exhibir un nuevo logro armamentístico antes del aniversario de la Revolución de Octubre, el 7 de noviembre. El líder soviético Nikita Kruschev había declarado en la Asamblea General de la ONU que la Unión Soviética producía misiles “como salchichas”, lo que generó presión para el desarrollo del R-16.

El mariscal Nedelin, héroe de la Unión Soviética, y el diseñador jefe Mijaíl Yangel fueron los principales responsables del proyecto. Nedelin tomó decisiones arriesgadas que llevaron al desastre y fue una de las víctimas de la explosión. Su cuerpo no fue encontrado; solo se hallaron un pedazo de su gorra y su reloj, detenido a las 18:45, la hora de la explosión.

Mitrofán Nedelin (1939)

La prueba del R-16 había sido inicialmente programada para el 23 de octubre, pero se suspendió debido a fallas, incluyendo derrames de combustible y problemas de automatización. El diseñador jefe de sistemas de control, Viktor Kuznetsov, se opuso a continuar y fue relevado. Yangel sugirió vaciar el combustible, lo que habría pospuesto la prueba varias semanas, pero Nedelin se negó, preocupado por cómo explicar el retraso a Kruschev.

El 24 de octubre, Nedelin se sentó a unos 15 metros del misil, mientras decenas de técnicos trabajaban en las últimas tareas. Yangel se alejó para fumar, lo que le salvó la vida. Los motores de la segunda etapa se encendieron espontáneamente, quemando el cohete hasta los tanques de combustible de la primera etapa. En seis segundos, la plataforma de lanzamiento quedó envuelta en llamas. Testigos describieron la escena como decenas de “antorchas vivientes” recorriendo la estepa. Muchos murieron en el lugar o en el hospital por quemaduras e intoxicación por gases tóxicos.

El mariscal Nedelin, quien, para satisfacer las urgencias de Moscú, tomó la serie de decisiones riesgosas y erradas que provocaron el desastre, lo pagó con su vida: él mismo fue una de las víctimas de la explosión que hoy lleva su nombre: “La catástrofe de Nedelin” (Youtube)

Al día siguiente, una comisión encabezada por Leonid Brezhnev investigó el caso. Las conclusiones se mantuvieron en secreto. Brezhnev declaró a los ingenieros y técnicos que no se castigaría a nadie, ya que “ya nos hemos castigado mucho a nosotros mismos”. Yangel fue convocado a Moscú para dar explicaciones a Kruschev, quien le preguntó: “¿Por qué seguís vivo?”. Yangel respondió: “Me alejé para fumar. Es culpa mía”. Kruschev lo despidió.

La muerte del mariscal Nedelin, una figura pública, fue anunciada el 28 de octubre mediante un comunicado oficial que atribuyó su fallecimiento a un accidente de aviación. A pesar de la catástrofe, el proyecto del R-16 continuó y el misil fue lanzado con éxito en noviembre de 1961. Sin embargo, Kruschev ya había decidido priorizar el desarrollo de misiles balísticos de mediano alcance basados en el R-7 para su instalación en Cuba.

Fuente: Infobae

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