Argentina | El Ministerio de Defensa de Argentina ha iniciado un esfuerzo para integrar y desarrollar sistemas autónomos no tripulados, conocidos como drones, para sus Fuerzas Armadas. Esta iniciativa busca aprovechar la eficacia y el menor costo de esta tecnología en comparación con el armamento tradicional, una tendencia observada en conflictos recientes como el de Ucrania.
La cartera de Defensa, bajo la dirección del teniente general Carlos Alberto Presti, organizó una jornada titulada “Sistemas autónomos: el dominio de los vectores no tripulados. UAV (aéreos), USV (marítimos) y UGV (terrestres)” en el Centro Cultural de la Ciencia (C3). El evento reunió a representantes de las Fuerzas Armadas, científicos de centros tecnológicos de Defensa, empresas privadas y funcionarios del Ministerio. El objetivo es transformar prototipos aislados en una agenda común de desarrollo tecnológico.

Durante la jornada, el coronel Andrii Matsiuk, agregado militar de Ucrania en Argentina, compartió la experiencia de su país, que en junio de 2024 creó una rama independiente de sus Fuerzas Armadas dedicada a los sistemas no tripulados. Matsiuk destacó que estos sistemas han evolucionado de ser un medio auxiliar a un componente fundamental en el combate, aunque su eficacia depende de la integración con inteligencia, guerra electrónica, defensa antiaérea y mando y control. Detalló que los drones aéreos se usan para observación, reconocimiento, ataque e intercepción; los terrestres para logística y evacuación de heridos; y los marítimos han demostrado su importancia en el Mar Negro.
El comodoro César Oscar Lencina, subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Nación, enfatizó la necesidad de que Argentina tome las riendas de esta “transformación tecnológica acelerada” para no quedarse atrás. Subrayó que el desarrollo de sistemas no tripulados es de “importancia estratégica para la defensa nacional” y requiere la coordinación entre el Estado, el sistema científico, las universidades y el sector productivo.

Las Fuerzas Armadas argentinas presentaron sus propios avances. El Ejército Argentino mostró el diseño de un vehículo aéreo no tripulado y el Vehículo Autónomo de Exploración (VAE), desarrollado por la Facultad de Ingeniería del Ejército para evacuaciones sanitarias, apoyo en catástrofes naturales y logística militar y civil. La Fuerza Aérea, que comenzó a incorporar vehículos remotamente pilotados en 2012, ha utilizado sus desarrollos en ejercicios y simulacros. La Armada Argentina presentó su lancha no tripulada USV-01 y el Servicio de Hidrografía Naval destacó el potencial de los vehículos no tripulados para la seguridad náutica y la actualización cartográfica.
También se expusieron desarrollos de instituciones como el CITEDEF, que presentó un radar de apertura sintética de bajo peso para drones y sistemas de bloqueo de drones, y la CONAE, con sus avances en navegación autónoma. La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) mostró el proyecto IA-210 Tero, un tricóptero eléctrico de reconocimiento y observación.

La jornada resaltó la nueva ecuación económica en la guerra moderna, donde un dron puede costar una fracción de un caza F-35, que oscila entre 80 y 100 millones de dólares. Los especialistas señalaron que los sistemas no tripulados ofrecen capacidad multimisión, mayor supervivencia y alcances de hasta 2000 millas, complementando las operaciones de aeronaves tripuladas que ahora operan más desde su propio espacio. Además, se abordó la defensa contra estos sistemas, con la presentación de experimentos para confundir receptores GPS de drones y anular su ubicación.



Fuente: Infobae
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