Rusia condenada por operación de rescate en el Teatro Dubrovka que dejó 130 rehenes muertos

Rusia | El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Rusia por la inadecuada planificación de la operación de rescate en el Teatro Dubrovka de Moscú en 2002, así como por la falta de una investigación adecuada sobre el incidente. La sentencia otorgó un total de 1.3 millones de euros a los rehenes sobrevivientes y a los familiares de las víctimas.

El 23 de octubre de 2002, un comando checheno de 40 personas, liderado por Movsar Barayev, irrumpió en el Teatro Dubrovka durante la función del musical Nord-ost, tomando como rehenes a 916 personas, incluyendo actores y espectadores. Los secuestradores, armados con pistolas Makarov, rifles Kalashnikov y granadas, instalaron explosivos plásticos en puntos estratégicos del teatro. Exigieron la retirada inmediata de las tropas rusas de Chechenia, amenazando con hacer volar el teatro si las fuerzas de seguridad intentaban intervenir.

Un comando checheno de 40 integrantes tomó como rehenes a más de 850 personas durante una función en el Teatro Dubrovka de Moscú

La toma de rehenes ocurrió en el contexto de la segunda guerra de Chechenia, que llevaba tres años. La ideología de los combatientes chechenos había evolucionado del independentismo laico al islamismo wahabista. El gobierno ruso, bajo el primer ministro Vladimir Putin, había establecido un gobierno pro-Kremlin en Grozni, la capital chechena, y consideraba a los rebeldes como bandidos.

Durante los primeros momentos, algunos técnicos y actores lograron escapar. Los secuestradores liberaron a unas 150 personas, incluyendo niños, mujeres embarazadas, musulmanes y extranjeros, enviándolos con el mensaje de que matarían a diez rehenes por cada secuestrador que muriera en un intento de rescate. El teniente coronel Konstantin Vassilev, un abogado militar que intentó negociar el intercambio de rehenes por niños, fue asesinado por los chechenos. Una empleada de perfumería, Olga Romanova, también fue abatida tras intentar incitar a los rehenes a rebelarse.

El grupo armado liderado por Movsar Barayev exigió la retirada de las tropas rusas de Chechenia para no detonar sus explosivos (REUTERS)

Las negociaciones se extendieron por dos días, con el gobierno ruso rechazando la retirada de tropas por considerarla logísticamente imposible en el corto plazo. Ofrecieron a los secuestradores libertad y traslado a cualquier país si se rendían sin más muertes. Figuras públicas, incluido Mijaíl Gorbachov, se ofrecieron como intermediarios. Los secuestradores liberaron a más rehenes con problemas de salud y niños, y solicitaron personal sanitario de la Cruz Roja y Médicos sin Fronteras.

La tensión aumentó cuando una tubería de agua caliente se rompió, inundando la planta baja del teatro, lo que los secuestradores interpretaron como una provocación. Sin embargo, la rotura fue resultado de las acciones de las fuerzas de seguridad rusas, que estaban haciendo agujeros en las paredes y revisando las rejillas de ventilación como parte de un plan de asalto.

El grupo armado liderado por Movsar Barayev exigió la retirada de las tropas rusas de Chechenia para no detonar sus explosivos (Stanislav Krasilnikov/TASS/Sipa USA)

A las 5:10 de la mañana del 26 de octubre, las fuerzas rusas inyectaron un gas narcótico a través de los accesos para incapacitar a los secuestradores. Veinte minutos después, las Fuerzas Especiales “Alpha” y “Vimpel” irrumpieron en el teatro con máscaras, lanzando granadas de gas y disparando a los secuestradores que no habían sido afectados. Testimonios de rehenes indicaron que los miembros del comando dormidos fueron ejecutados con disparos en la cabeza.

Inicialmente, las autoridades rusas informaron de 40 secuestradores muertos y 67 rehenes asesinados por los chechenos, sin bajas entre las fuerzas de seguridad y más de 750 personas liberadas. La versión oficial omitió el uso del gas, alegando que el asalto se produjo porque un grupo de rehenes intentaba escapar y los secuestradores dispararon contra ellos.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Rusia por la planificación inadecuada del rescate en el Teatro Dubrovka

La verdad emergió cuando muchos rehenes trasladados a hospitales comenzaron a morir por insuficiencia respiratoria. En total, 130 rehenes fallecieron debido a los efectos del gas narcótico. Los médicos solicitaron la composición del gas para administrar un antídoto, pero se les informó que era un secreto militar. En 2012, un laboratorio británico identificó los anestésicos carfentanil y remifentanil como parte del gas, aunque sin determinar proporciones ni otros ingredientes. El gobierno ruso mantuvo su versión, afirmando que las muertes se debieron a enfermedades crónicas exacerbadas, estrés e incapacidad de adaptación a circunstancias inusuales.

Tras el incidente, el edificio del Teatro Dubrovka fue reinaugurado como el Palacio de la Cultura, un complejo gestionado por el estado.

Fuente: Infobae

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